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Sociedad en decadencia

Muchos venezolanos en las redes sociales se mantuvieron diciendo, por varios días, la frase repetida tantas veces por su gobierno: “la inseguridad es solo una percepción”. Lo han escrito para referirse al violento asesinato del diputado oficialista Robert Serra, ocurrido hace poco en ese país. Serra era un joven de 27 años, incansable defensor de la revolución bolivariana. Fue líder estudiantil y el diputado más joven de la Asamblea Nacional en la historia de Venezuela. Hugo Chávez lo llamaba cariñosamente “la Metralleta”.

Apenas se conoció sobre el crimen de Serra, el gobierno movilizó inmediatamente a la policía y fiscalía, prometiendo dar con los culpables del hecho. Los venezolanos criticaron mucho esa actuación, no porque esté mal que se proceda de esa forma cuando ocurre un asesinato de esa naturaleza, sino porque solo actúan así cuando la víctima pertenece a las filas del oficialismo. Había muchos enfurecidos reclamando, entre otras cosas, por los crímenes de los más de cuarenta jóvenes ocurridos desde el #12F (cuando iniciaron marchas de protestas en Venezuela contra el gobierno), y cuestionando a las autoridades por qué no se ha dado el mismo trato a todos esos casos.

Otros en cambio resaltaban el hecho de que el asesinato de Serra fue el mismo día (1 de octubre) que Mónica Spear (la exreina de belleza y actriz asesinada el 6 de enero de este año), habría cumplido 30 años de edad. La ola de mensajes en Twitter y Facebook fue imparable. Los había de todo tipo, unos reconociendo que una muerte violenta es lamentable, trátese de quien se trate, pero también leí otros muy, muy fuertes como que lo de Serra era “karma”. Debo decirles con toda sinceridad que ver estas reacciones tan polarizadas me asustaron y mucho.

Un país que vive sumido en la violencia y que a diario recibe mensajes de odio y división por parte de las propias autoridades, a la larga termina deshumanizándose y sufriendo una descomposición social. Personalmente creo que no importa de qué lado venga la violencia o quién sea la víctima, lo preocupante aquí es que exista y de forma incontrolable. Creo que ya no se trata de que seas chavista o no, de que estés con el gobierno o no, se trata de haber llegado a límites de inseguridad nunca antes vistos en Venezuela y que el gobierno no pueda o no quiera acabar con esa situación.

Actualmente Venezuela es uno de los países más peligrosos del mundo. Según datos del Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV), por cada cien mil habitantes en Venezuela, se cometen 79 homicidios. Igualmente aseguran que de cada 100 homicidios, 91 quedan impunes.

Nuestra sociedad ecuatoriana tampoco vive su mejor momento, no solo en cuanto a inseguridad sino a que algunos también ya se han dejado llenar la cabeza de odio y división. Veamos con dolor lo que pasa en nuestro país hermano, pongamos mucha atención, porque hasta ahora nuestro presente ha sido precedido por lo que Venezuela ha venido viviendo. No vaya a ser que en algún momento empecemos realmente a sufrir la misma decadencia social, la misma ceguera de venganza y comencemos a ser testigos de crímenes tan horrendos como el de Robert Serra. Dios no lo quiera.

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