Una mujer fue víctima de un secuestro extorsivo luego de salir de un hospital del norte de Guayaquil donde labora. El hecho ocurrió cuando la ciudadana se dirigía a una iglesia ubicada a poca distancia, una noche reciente.
Considerando que el trayecto era corto y ante el apuro que tenía, ella decidió tomar un taxi en la calle, sin imaginar que esa decisión la expondría a una experiencia que se prolongaría por casi cinco horas.
Publicidad
Eran las 23:00. Ella relató que, cuando el vehículo avanzaba por el sector de la Atarazana, dos sujetos se subieron al taxi. Ella se encontraba sentada en la parte posterior.
De inmediato, los hombres la cubrieron con una gorra para impedirle ver y comenzaron a trasladarla por distintos puntos de la ciudad, sin que ella pudiera identificar los recorridos ni los lugares por los que pasaban. Durante el tiempo que estuvo retenida, los secuestradores accedieron a sus cuentas bancarias. La obligaron a realizar débitos, avances y retiros en varios cajeros automáticos, incluso mediante operaciones sin tarjeta. También le quitaron el teléfono celular y la forzaron a desbloquearlo.
Publicidad
Según su testimonio, los sujetos revisaron sus contactos personales y familiares mientras continuaban desplazándose por Guayaquil.
El perjuicio económico asciende a cerca de $ 10.000, suma que incluye el dinero que mantenía en sus cuentas bancarias y los avances realizados con tarjetas de crédito.
La mujer permaneció retenida por los antisociales por aproximadamente cinco horas, tiempo en el que vivió momentos de angustia y temor constante.
Uno de los episodios que más la marcaron fue la sensación de que los sujetos intentaran abusar de ella. Aunque negó que se hubiera consumado una agresión sexual, señaló que esa posibilidad la atemorizó profundamente durante el secuestro. En determinado momento, los hombres habrían tenido la intención de llevarla hasta su vivienda, pero ella les indicó que en el lugar residían sus padres, lo que finalmente evitó que la llevaran hasta allí.
La mujer contó que, de manera habitual, suele movilizarse en taxis solicitados mediante aplicaciones, pero esa noche optó por un vehículo tomado en la vía pública debido al apuro. Finalmente, los secuestradores la abandonaron en Guayacanes, luego de despojarla de su dinero y pertenencias.
Pese a la gravedad de lo ocurrido, la ciudadana no presentó de inmediato una denuncia formal en Fiscalía.
Según ella, los antisociales la amenazaron, asegurándole que tenían información de sus familiares y que, si acudía, tomarían represalias contra ella y sus parientes. (I)