Eduardo Édison M. C. es considerado un violador serial. Fue condenado por séptima vez por violación y tiene otros procesos abiertos en su contra por el mismo tipo penal.

Cometió ese delito contra una niña de 8 años en abril del 2024, en el suroriente de Quito, también contra dos adolescentes y mujeres adultas usando amenazas de muerte con arma blanca.

Pamela Acosta, psicóloga clínica, quien se desempeñó como perita calificada de la Función Judicial y es coordinadora de la maestría en Psicología Forense de la Universidad Católica, mencionó que, por lo general, los hombres tienden a ser más violentos que las mujeres, y eso se puede ver en el caso de la niña.

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Su motivación principal podría ser el poder, tomando en cuenta los casos de mujeres que no se pueden defender. Además, porque no hay una motivación material, como por ejemplo un robo.

“El fin como tal no es el placer sexual, sino más bien es el poder y este poder le da también esta satisfacción sexual”, explicó.

Acosta sostuvo que ese tipo de personas padecen trastornos que no suelen tener una sola causa, sino que son multifactoriales. Según estudios, expresó, se debe, por ejemplo, a negligencia o a abuso sexual en la niñez. Sin embargo, para los agresores sexuales (no para los seriales), a veces hay situaciones de pareja que la persona no sabe cómo sobrellevar.

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Agregó que un agresor sexual, como en este caso, no surge de un día para otro. Tuvo que haber una historia de quebrar las normas antes debido a que hay reincidencia.

Además, también son personas que suelen padecer parafilias, que son trastornos psicológicos, pero conectados a la vida sexual.

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Agregó que los agresores sexuales en general tienen algún tipo de parafilia, así como problemas en los vínculos afectivos.

Indicó que es necesario conocer cómo atravesó la niñez a la adolescencia, porque en esa época hay exploración del entorno. Estos patrones de comportamiento, indicó, se ven a lo largo de la vida.

Niñas y adolescentes están entre las víctimas.

El perfil psicológico de un agresor sexual

Paulina Gómez Jurado, psicóloga del Sistema de Atención Integral de la Fiscalía Provincial de Pichincha, sostuvo que hay que considerar cuál es el perfil psicológico de un agresor sexual.

El perfil, indicó, se refiere a un conjunto de elementos que forman parte de la persona: personalidad, motivaciones, afectos, cogniciones, cómo se relaciona con el entorno y sus vivencias pasadas.

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Las características psicológicas de los violadores son bastante diversas en cuanto al tipo de personalidad que tienen, los pensamientos que les llevan a cometer el delito y la forma en que lo hacen.

Hay violadores de mujeres adultas que emplean mucho más la agresión, la coacción, la intimidación, cuchillos, navajas o amedrentar con cualquier objeto que encuentren.

Existen, expresó, agresores sexuales de niños que emplean la manipulación. Crean una falsa sensación de protección, de seguridad, incluso les ofrecen regalos.

Se denomina serial cuando hay más de tres delitos del mismo tipo y actúa por compulsión, es decir, una conducta ya descontrolada.

Al tener una conducta compulsiva, es una persona que, lógicamente, tiende a tener altos niveles de estrés y ansiedad. Esta conducta debe ser repetida por la persona varias veces para alcanzar una satisfacción sexual.

Para la especialista, el usar un cuchillo significa poder o control. Detrás de estos agresores sexuales hay pensamientos erróneos acerca de cómo relacionarse con las otras personas y de cómo manejar la sexualidad.

Cuando existe poder y control, no se descarta que exista un componente de género y patriarcado donde el hombre tiene el poder, y un componente de sexismo, donde esta persona ya pudo haber creado pensamientos con estereotipos y discriminación acerca del rol que tiene la mujer.

El haber atacado a una niña de 8 años, a adolescentes y a mujeres adultas, que no es un grupo de víctimas definido, se puede interpretar que es una persona que claramente padece trastorno de personalidad e incluso encaminado a la psicopatía, es decir, egocéntrica, manipuladora, sin empatía alguna, y que, lógicamente, busca alcanzar la satisfacción sexual a través de actos forzados.

El agresor amenazaba a sus víctimas con un cuchillo.

La pericia de rasgos de personalidad en la Fiscalía

En Fiscalía, especialistas aplican una experticia o pericia de rasgos de personalidad para sospechosos que sirve para poder identificar si esa persona actúa con conciencia y con voluntad a fin de determinar si la persona es imputable o no.

En todos los delitos sexuales, sea abuso, acoso o violación, siempre se abordan áreas sexuales y no sexuales de una persona. Además de con quién vive, historia familiar, etapas del desarrollo (niñez, adolescencia, juventud, adultez), consumo de alcohol, drogas, antecedentes penales y estilo de socialización.

Se pregunta sobre el inicio de la actividad sexual, prácticas sexuales, rupturas sentimentales y orientación sexual.

Y en el área no sexual, se indagan pensamientos acerca de la relación de pareja, pensamientos acerca del rol de la mujer en la sociedad, autoestima y convicciones.

Además, se conjuga con tests psicológicos que se aplican para emitir conclusiones.

Los tests psicológicos dependen de la característica de la persona a ser evaluada, pues a veces la persona tiene un alto nivel educativo o básico. Son oraciones que contienen situaciones de la vida cotidiana: formas de pensar, de sentir, de actuar, y las personas van a responder verdadero o falso, sí o no, dependiendo si se ajusta o no a su vida.

Tienen parámetros que permiten establecer cuándo la persona miente, simula, manipula, cuándo leyó sin entender, cuándo quiere hacerse ver mejor persona de lo que es o, por el contrario, cuándo quiere hacerse ver peor persona de lo que es.

Las pericias de rasgos de personalidad triangulan toda la información que se obtiene de su vida, del delito y de los resultados de las pruebas psicológicas, ofreciendo un análisis completo, precisó. (I)