Seis militares recorren el bulevar de la avenida 24 de Mayo, en el centro de Quito, una zona considerada de riesgo, antes del mediodía de este miércoles.
Se acercan a tres hombres, pero uno se hace el desentendido y empieza a caminar. Uno de los militares lo llama y se hace el que no escucha. Con voz más firme logra que se detenga. Les hacen una requisa, abren mochilas, no encuentran nada. Siguen con su patrullaje.
Están a pocos metros de donde, hace pocos días, un fin de semana, a un turista coreano, activo en redes sociales, llamado Sanghyeok Lee, le robaron.
Publicidad
El extranjero iba en motocicleta mientras grababa con un celular cuando una persona que usaba una gorra se le acercó y le arrebató el dispositivo. Él perdió el control de la moto al intentar perseguirlo y se impactó con un taxi. Se lastimó una mano. “Ladrón, ladrón, ayúdame, ayúdame”, fue su grito, documentado en un video. Además, intentaron robar la motocicleta, pues había tres ladrones.
El hecho delictivo ocurrió en la calle Imbabura y avenida 24 de Mayo. Ahí, siguiendo la primera calle, se llega al centro de la ciudad, como San Francisco, o si se va por la avenida, se puede ir al mercado de San Roque.
La inseguridad en la avenida 24 de Mayo
Un trabajador informal del sector, con más de 25 años en la calle en diferentes oficios, dice sin ambages: “qué va a estar tranquilo, aquí los ladrones son los reyes; si usted se mete con ellos, le caen toditos”.
Publicidad
Una de las modalidades de robo, expresó, es el bujiazo, es decir, rompen el vidrio de los automotores con una bujía para sustraer objetos de valor.
Prefiere no involucrarse cuando hay inconvenientes, pero sugirió que haya agentes vestidos de civil que hagan inteligencia. Si bien sostuvo que hay patrullajes, los ladrones arrancan artículos y se camuflan por la zona.
Publicidad
El bulevar es un largo espacio donde hay una sola calle adoquinada por donde los vehículos circulan solo de subida para ir al centro, norte o sur a través de los túneles de San Roque. Hay la iglesia de El Robo, una Casa Somos del Municipio y una parada del Metro de la estación San Francisco.
Predominan las casas de dos o tres pisos, que son multicolores. Hay poca gente que transita; algunos miran con desconfianza a los extraños; hay habitantes de calle sentados en algunas bancas de piedra y personas en pantaloneta con gorras, zapatillas y gruesas chompas que caminan desenfadados.
Cuatro habitantes de calle, a media mañana, toman un líquido anaranjado de un vaso plástico. Uno de ellos se acerca a una casa pintarrajeada y orina sin importar las personas a su alrededor. Después regresa adonde están sus amigos en un incandescente sol.
La visión de los moradores y la respuesta
Los habitantes del sector saben que la zona es peligrosa, pero llevan varios años allí y saben cómo es el modus operandi y critican a la Policía.
Publicidad
“A toda hora, día, tarde, noche”, contó un morador que roban; otro, en cambio, señaló que es cuando hay bastante tráfico. Aprovechan las ventanas abiertas de los carros o rompen los vidrios para sustraer celulares, cuentan.
Se quejaron además de que el turismo ha sido ahuyentado, aunque mencionaron que la zona siempre ha sido así donde predominan las peleas con cuchillo.
Uno de ellos cree que los factores que hacen que la zona sea peligrosa son la presencia de albergues para personas de calle, algunas de las cuales delinquen y se drogan; existe venta de alcohol adulterado y venta de droga, lo que genera una actividad delictiva sin control.
La Policía sostuvo que en el sector hay la presencia de habitantes de calle, indigentes y consumidores de droga.
Hay un proyecto social dirigido a niños para que no estén expuestos a actos ilícitos. Les prestan patinetas o les enseñan a pintar.
Tres policías, dos mujeres y un hombre, en la misma esquina donde ocurrió el robo al turista asiático, miran a su alrededor. Pasa un hombre de unos 45 años que come de una tarrina, y le piden detenerse. Molesto, lo hace. Lo requisan. El tipo grita que sí roba, pero más tarde, y se va caminando mientras mira de reojo a los gendarmes. (I)
























