El atentado con características terroristas que sacudió a un barrio del Cristo del Consuelo, en el sur de Guayaquil, trascendió las fronteras. Medios internacionales reprodujeron gráficas de la zona devastada y relatos de la tragedia que causó 5 muertos, 17 heridos y daños en inmuebles.

La situación ha pasado a niveles preocupantes y en las calles se siente la inquietud. El hecho se suma a la ola de violencia que atraviesa la ciudad y que se ha agudizado en el último año con el aparecimiento de casos de extorsión, robos y asaltos a mano armada.

Esto, además del incremento de muertes violentas en este año. En lo que va del 2022 ya se contabilizan 884 en la Zona 8. Todos estos factores generan incertidumbre e intranquilidad en la ciudadanía.

Este Diario entrevistó a ciudadanos en las calles de la ciudad y que ejercen sus profesiones o actividades en diferentes campos. A ellos se les planteó una pregunta: ¿Qué cree usted que se debería hacer para frenar la ola de violencia que existe en la ciudad? Aquí varias de estas propuestas:

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Gioconda Lara, economista: Eliminar la tabla de consumo de drogas para exterminar el microtráfico

El Gobierno debería retomar la idea de la eliminación de la tabla del consumo de drogas. La exministra Alexandra Vela lo propuso en su momento y creo que es algo que puede funcionar como alternativa para frenar el microtráfico. Ecuador no produce la droga, pero al ser un país de tránsito es un territorio en el que la pelea se agudiza entre bandas. Dentro de esa eliminación de la tabla también se debe fortalecer el control en los colegios, ya que muchos jóvenes han sido tomados como piezas clave para la comercialización de sustancias.

David Sánchez, técnico en empresa privada: El Código Integral Penal debe ser un instrumento fuerte y contundente

Se debe restructurar la ley que establece las condenas, en este caso el Código Integral Penal. Las leyes en Ecuador tienen vacíos y son flexibles, algo así no debe ocurrir en ningún lugar del mundo. No se puede permitir que los mismos detenidos burlen los sistemas judiciales, porque saben que en dos o tres meses van a salir libres. Otra cosa es que se debe unificar a la fuerza militar y policial, durante la emergencia sanitaria tuvieron otras funciones, ahora podrían hacer lo mismo.

Mariana Mendoza, licenciada en Enfermería: Más recursos para la parte investigativa de la Policía

El presupuesto de la Policía debe fortalecer el área de investigación criminal. Ese departamento debería de ser uno de los más importantes porque, como su nombre mismo lo indica, permite actuar sobre los crímenes. El fortalecimiento, más allá de lo económico, debe ser en el recurso humano. Gente especializada, quizá hasta de otros países, que se haya internado en el mundo del narcotráfico y de las bandas que operan no solo en Ecuador, sino que tienen alcance internacional.

Las muertes violentas siguen aumentando en Guayaquil.

Fabián Castro, empleado privado: Dotar de más armamento a la Policía

Vehículos, motos, armas y una mejor instrucción a los agentes policiales es lo que se requiere de forma urgente. Los actos que hemos presenciado en los últimos días ya se pueden considerar ‘de terrorismo’. Además, se debe sanear la plantilla policial. Un examen profundo, como se hace en otras instituciones, para constatar que no existan redes de corrupción dentro de la institución. Es necesario cortar de raíz los vicios de corrupción que puedan existir.

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Damaris Núñez, estudiante de Comercio Exterior: Articulación entre Gobierno y Alcaldía

Debe existir articulación del Gobierno, la Alcaldía y los otros poderes del Estado. Mientras no exista unión no habrá ni un mensaje contundente contra la delincuencia y crimen organizado. La Policía Nacional debería ser declarada en emergencia. El que muchas UPC estén poco equipadas hace que exista poco control en los barrios y poca capacidad ante llamados de emergencia. Se debe potenciar a la institución para hacer frente a la situación.

Steven Muñiz, ingeniero en Sistemas de Información: Reformar leyes y endurecer condenas

Es necesario endurecer las leyes que rigen dentro del país. Evitar que se favorezca a culpables y que existan condenas más fuertes. Se puede tomar el ejemplo de las condenas que se ejecutan en Estados Unidos o las medidas que han tomado países como El Salvador para controlar la seguridad en el país.

Juan Carlos Mendoza, ingeniero industrial: En primer lugar se debe ‘barrer’ el sector judicial

Se debe ‘barrer’ el sector judicial, es decir, reformar el sistema que actualmente existe en el país. La Policía hace lo mejor que puede con lo que tiene y, probablemente, tendría mejores resultados si la Función Judicial hiciera lo que debería de hacer. Existen vacíos legales que se deben solventar para que no exista un círculo vicioso en el que la Policía detiene a delincuentes y la justicia los libera. Una consulta popular para reformar leyes es necesaria, el presidente de la República podría marcar un precedente y convocar este recurso para fortalecer las normas.

Ana María Jumbo, empleada del sector privado: Lo importante es fortalecer el sistema carcelario, pero fortalecerlo de verdad

Se ha hablado de fortalecer diferentes ramas dentro del Estado, pero la situación de las cárceles sigue igual. Nadie incursiona en esos lugares porque se conoce que están al mando de ciertas bandas. Es necesario acuñar modelos exitosos de otros países en los que las cárceles son sinónimo de castigo, de verdadera rehabilitación. La cárcel debería ser el recurso al que los delincuentes deberían temer llegar, no el sitio en el que se encuentran con sus similares.

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Miguel Loor, empleado privado: Combatir la corrupción tanto en Policía como en la Función Judicial

Una declaratoria de excepción y enviar al ejército a las calles para controlar todo en los sectores más violentos. Es necesario que exista un saneamiento a nivel estructural de las cabezas de la Policía Nacional y también dentro de la Función Judicial, los jueces. En estos últimos porque se han tomado decisiones con las que se libera a los delincuentes. El tema de fondo es la corrupción que existe en las diferentes esferas de control.

En el sector de Cristo del Consuelo se registró una explosión de gran magnitud que causó cinco muertos. Foto: El Universo

Luis Campoverde, servidor público: Grupos élite de la Policía deberían salir a las calles y a las zonas con mayor índice de violencia

La Policía tiene que estar muy bien equipada y entrenada para afrontar cualquier situación que se le pueda presentar. Declarar en emergencia a esta institución se podría considerar como un tema por analizar ya que, desde el Gobierno, varias entidades han sido declaradas en emergencia en su momento y no han registrado mayor cambio. Lo más importante ahora es que los grupos élite de la Policía Nacional sean los que salgan a ‘frentear’ todo este tipo de situaciones violentas que se han generado en el último año.

Jennifer Guevara, docente de Economía: Intervenir las zonas portuarias y sus alrededores

Guayaquil es una ciudad valiosa para la organización criminal por la conexión que generan sus puertos. Es importante la intervención no solo en el control de contenedores que llegan al puerto, sino antes de eso. Controlar lo que sucede desde que salen de los patios hasta la terminal, allí entra el fortalecimiento de los controles en zonas como la Trinitaria y el Puerto Marítimo. No deberían ser controles al azar, sino perennes.

Gustavo Mora, abogado: No más medidas de contención si no hay planes de acción

El régimen de excepción definitivamente pone al descubierto que en el Gobierno no hay una verdadera política de seguridad integral. Ya se ha dicho que hay falencias desde el sistema judicial hasta el policial, entonces allí se debe intervenir. No se puede esperar que con un estado de excepción las pandillas esperen y dejen de cometer crímenes o atentados. Se requieren medidas rápidas, recursos en armamento, vehículos, militares y policías a las calles, centros de mando para vigilar sectores. Las cámaras del ECU911 y de la Corporación para la Seguridad Ciudadana deben ser herramientas que persigan un mismo fin. Nadie debe estar aislado. (I)