Luego de la renuncia de dos defensores particulares, el italiano Pánfilo C., quien fungía como empresario y dueño de un restaurante, se presentó a la audiencia de procedimiento directo por el delito de producción, tenencia y tráfico de instrumentos destinados a la falsificación de moneda y recibió una sentencia de la jueza a cargo del caso.

Inicialmente, la audiencia de procedimiento directo se había fijado para el 7 de octubre pasado, pero no fue hasta esta semana cuando se avanzó en ella.

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La magistrada Andrea Ordóñez Riera presidió la audiencia de juzgamiento en la Unidad Judicial Multicompetente de Samborondón.

En la cita se presentaron peritos y evidencias recolectadas en el proceso investigativo por la fiscal y también hubo observaciones de parte del abogado defensor del procesado, el tercero que lo representa en este proceso judicial.

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En la diligencia, la agente fiscal Lissete Barragán aseveró que se tenían pruebas de que el ciudadano mantuvo en su poder materiales destinados a la falsificación de moneda en su residencia, ubicada en una exclusiva urbanización de Samborondón.

Así consta en los archivos de la Función Judicial a los que este Diario tuvo acceso.

En este caso, Pánfilo C. fue procesado bajo el artículo 305 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), que establece penas de tres a cinco años de cárcel para quien produzca, conserve, adquiera o comercialice materias primas o instrumentos destinados a la falsificación, fabricación o alteración de la moneda nacional.

El 17 de septiembre de este año, la fiscal recordó que se encontraron instrumentos para la falsificación de billetes, como moneda en proceso y producto ya terminado, en la residencia que era alquilada por el extranjero. Hubo billetes de distinta denominación de entre $ 10 y $ 100.

Además, la fiscal presentó testimonios de nueve agentes, quienes actuaron en las indagaciones para que expusieran los instrumentos hallados y los informes periciales.

La prueba testimonial, pericial y documental, según la agente, demostró que el procesado tenía conocimiento del uso ilícito de dichos instrumentos y que los tenía bajo su dominio y control, conforme se desprende de las evidencias halladas en el teléfono móvil.

“La conducta del acusado no es un hecho aislado ni accidental; constituye una actividad ilícita planificada, encaminada a atentar contra la estabilidad económica y la seguridad pública, bienes jurídicos protegidos por nuestro ordenamiento penal”, indicó la fiscal durante la diligencia, según los registros judiciales de la audiencia.

Tras el allanamiento, la Policía y el Ministerio del Interior expusieron que el sujeto tendrían vínculos con la mafia albanesa.

Extranjero implicado dio su versión

En la diligencia, Pánfilo C., de 52 años, recordó que arribó a Ecuador en tiempos de pandemia hace cinco años. Agregó que ha invertido en el país y tiene una empresa en Canadá.

En su comparecencia recordó que había sido secuestrado en 2023, mientras tenía un restaurante en La Garzota.

Tras su captura, él contó que ha recibido amenazas mientras permanece en la cárcel y que ha colaborado con la Policía.

Además refirió que en el allanamiento había más personas en su domicilio, incluyendo custodia y una empleada, y que el dinero falso no era suyo.

“Esa no es mi plata, yo uso plata del cacao”, expuso en alusión al origen de su dinero.

Manifestó que una maleta negra y cartones con papel moneda falso “aparecieron” en su domicilio y que luego del allanamiento hubo algunos artículos personales, como anillos, dinero y relojes de lujo, que desaparecieron luego de la intervención.

En la audiencia preparatoria de juicio, en una primera versión, el 18 de septiembre anterior, el implicado había insistido en que cooperaba con la Policía, incluso que había aportado con información para la captura de dos personas involucradas en un delito en Samborondón.

Pericias y dudas de la defensa

En el juicio, la fiscal sostuvo que, con base en las pericias, se determinó la existencia de billetes con distintas denominaciones, sumando una gran cantidad de dinero (alrededor de $ 395.000), sin las seguridades que poseen los soportes de papel de uso legal y libre, es decir, correspondía a dinero falso.

Sobre la maleta que misteriosamente apareció, la fiscal sostuvo que aquello quedó desvirtuado mediante la pericia de audio y video en su celular, donde se evidenciaron conversaciones sobre la práctica relacionada con la realización de pacas de billetes falsos, con el aparente fin de introducirlos al mercado.

La defensa del procesado cuestionó la existencia de algún informe de una operadora móvil que determinara que los teléfonos móviles pertenecían al procesado y que no se utilizó el testimonio de un custodio del implicado.

La defensa expuso sus dudas en torno a que las evidencias sobre mensajes, audios y videos fueran atribuidas a su defendido.

Dictamen de la jueza

Ante estos elementos, la jueza sostuvo que la responsabilidad del procesado se acredita con los testimonios de los agentes y con el informe de explotación de los teléfonos celulares, con videos y conversaciones que vinculan al procesado con el papel moneda.

Por aquello, la jueza consideró que existió nexo causal y dispuso la sentencia de cuatro años, descontando el tiempo que ya ha estado privado de la libertad, una multa conforme al artículo 70 del COIP y como reparación integral se dispone la destrucción del papel moneda falso y la presentación de disculpas públicas por parte del procesado. (I)