“¡No puede ser, Dios mío!”. Ese fue el desgarrador grito de una mujer que corrió desesperada al ver a su ser querido tendido sin vida en la calle.
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Salieron a jugar fútbol y terminaron muertos.


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“¡No puede ser, Dios mío!”. Ese fue el desgarrador grito de una mujer que corrió desesperada al ver a su ser querido tendido sin vida en la calle.