Cuenca

En Cuenca la violencia criminal está llegando a niveles inesperados. En menos de cuatro días se descubrió un segundo cadáver abandonado y con signos de violencia. Se trata de un nuevo caso de presunto femicidio.

La víctima es Tania Priscila Calle, de 32 años, quien fue reportada como desaparecida y que aparentemente murió a manos de su cuñado, un estudiante de Medicina Veterinaria que lo planeó todo a detalle.

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El fiscal de Azuay, Leonardo Amoroso, comentó que la víctima murió de un golpe en la cabeza con un martillo, objeto que luego fue hallado en la casa de los padres del victimario.

Se presume que ocurrió a las primeras horas del 30 de mayo cuando ella estaba sola; sus hijos menores de edad salieron a clases.

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La autoridad detalló que tras cometer el asesinato, Rafael I., principal sospechoso, se dio tiempo de limpiar la escena del crimen, lavar el cadáver, envolverlo en una sábana y colocarlo en la cajuela de un auto que pertenecía a un amigo y compañero.

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Leonardo Amoroso, fiscal provincial del Azuay, habló sobre el del cuerpo de Tania Calle Coronel. API Foto: API

Lo engañó diciendo que eran osamentas de perro que usualmente usaba para sus prácticas preprofesionales.

Así, con el cadáver de la mujer, Rafael I. estuvo de lo más tranquilo y hasta fue a la universidad para rendir un examen.

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Ese día, el 30 de mayo, fueron a botar el cuerpo en un barranco ubicado en el sector de Molinopamba, en la parroquia rural Ricaurte, en el norte de Cuenca.

Al día siguiente, Rafael I. regresó para tratar de enterrar el cadáver de su cuñada, pero no fue así y el cuerpo fue hallado por la Policía.

Pero un detalle que se le olvidó cuidar fueron las manchas de sangre que quedaron en el colchón de la cama de Tania Priscila y que las descubrió la madre. Luego de ser analizadas por las autoridades salieron como reales.

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Asimismo, como parte de la investigación hablaron con los vecinos, quienes indicaron que el 30 de mayo, en horas de la madrugada, escucharon gritos de auxilio y que fuera de la casa se parqueó un auto de color rojo.

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La mañana de este viernes Rafael I. rindió su versión ante las autoridades.

El pasado domingo en el cantón Gualaceo se ubicó el cuerpo de Glenda Marisol Cárdenas Ramón, quien murió estrangulada y, según lo que informó el fiscal de Azuay, Leonardo Amoroso, se trata de un nuevo femicidio.

A este le precedieron otros ataques a mujeres de manera violenta. El miércoles 4 de mayo, María Rosario Quituisaca Tenecota, de 38 años de edad, fue golpeada por su exmarido, quien luego botó el cadáver al río Tomebamba. El viernes 6, Eliana Tamay, una niña de 5 años, fue asfixiada por su padrastro. (I)