A través de redes sociales, el martes de esta semana, el representante de un negocio de artículos para fiestas, Jimmy Toral, compartió un video promocional de la espuma de carnaval de 1.500 mililitros que se ofrece a $ 3,45.
Horas después, por intermedio de la misma plataforma, un supuesto comprador se contactó con el negocio con el fin de solicitar una cotización de 40 bultos de espuma carnavalera (480 unidades). Se le indicó que costaría un total de $ 1.100.
Dicho pedido iría dirigido a una empresa concesionaria de autos y lo requería para retirar al día siguiente para regalar a sus clientes.
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“Que necesitaban para la fiesta de carnaval que iban a regalar a los clientes. Nos llamó la atención porque era para una empresa; sin embargo, también vendemos cantidades importantes y tenía sentido”, explicó Jimmy Toral, representante del negocio, sobre la experiencia con el supuesto comprador.
Hasta ese momento todo iba normal e incluso les pidieron aumentar el pedido a 50 bultos, es decir, 600 unidades con un total de $ 1.280.
“Nos confirmaron rápidamente”, recordó Toral e indicó que incluso el supuesto comprador compartió una copia de un documento de cédula de identidad para dar confianza en la transacción.
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Luego, el comprador y el negocio acordaron la transferencia y se indicó que al mediodía del miércoles tendría lista la mercadería para su retiro en su local, ubicado en el norte porteño.
Sin embargo, después comenzó lo raro.
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Como condición, el negocio solicitó que la transferencia de la compra estuviera lista primero. No hubo discrepancia inicial, daba confianza, pero a las 13:00 del miércoles les enviaron una foto de una papeleta de depósito en efectivo de un banco local, y la misma estaba encima de una laptop de color blanco.
Al realizar la verificación en su cuenta bancaria, el representante constató que había un depósito, pero en cheque (pendiente de acreditar) y no en efectivo como lo indicaba la imagen enviada.
Esa situación levantó una alerta para el negocio, más aún cuando el supuesto comprador pidió que ahora el envío se despachara a una dirección, ya que supuestamente no podrían acercarse hasta el negocio.
Ahí, el representante decidió cancelar la operación y el supuesto comprador negó que no haya depositado el dinero, insistió que sí lo hizo.
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Además, aseveró que posiblemente se trataba de un error del banco; sin embargo, al poco tiempo no contestó más mensajes, por más que la vendedora trató de encontrar alternativas para mantener la venta.
Conforme pasaron las horas, el perfil que contactó al negocio por la red social desapareció.
“Me llama la atención el mismo modus operandi con la papeleta de la misma institución bancaria; lo vi en denuncias de otros dueños de negocios", explicó el representante del negocio, que espera recibir el cheque depositado para comprobar la irregularidad que tendría el mismo.
Posterior a este hecho, el representante difundió un video para alertar de este método de estafa.
Luego de ello, él conoció de al menos dos casos más que también simulaban pagos de mercadería en negocios con el uso de una imagen de la papeleta de depósito de la misma entidad bancaria y una computadora de fondo; sin embargo, los datos del beneficiario y la cantidad cambiaba.
Él dijo que buscaron alertar sobre este caso en redes sociales, ya que observaron que otro colega también lo hizo en plataformas virtuales. “Quisimos exponer para que otra persona que vea el video esté atenta a lo que está pasando y para que la misma institución —que, entiendo, no tiene nada que ver— alerte a sus clientes”, explicó Toral.
Como emprendedor, él dijo que esta situación no es nueva, sino que las prácticas y métodos van variando, por lo que hay que estar más atentos y en las redes sociales se pueden visibilizar estos temas para que todos estén prevenidos.
“Hoy de alguna manera lo denunciamos en redes sociales, lo cual no tiene implicación legal, pero puede alertar a nuestros colegas comerciantes. No se siente ningún apoyo; si alguien aquí hubiera salido perjudicado, tal vez alguien hubiera reaccionado. No sé si la Fiscalía tome nota de esto; lo más probable es que no, porque tiene que haber una denuncia”, explicó el representante.
Él expuso que no han presentado una denuncia formal sobre el tema en Fiscalía por la falta de confianza en el avance de investigaciones del sistema judicial, más aún cuando en el día a día ya tienen otros problemas de seguridad que deben enfrentar por cuenta propia.
“Creemos que es más el esfuerzo que el resultado que vamos a obtener; bajo esa perspectiva tenemos que cuidarnos entre nosotros porque nadie nos va a cuidar; es triste, pero es real”, expuso el representante, quien agregó que les habría gustado exponer los rostros de los responsables de este intento de estafa si es que asistían a su local a retirar la mercadería.
Según datos de la Fiscalía General del Estado, Ecuador registró 25.496 casos de denuncia de estafa en el 2025, una cifra que muestra un crecimiento leve en relación con las 25.003 alertas receptadas en el 2024.
Solo Guayaquil tuvo 3.984 casos de este tipo en 2024 y 3.574 en 2025. (I)





















