La producción y tráfico de drogas sintéticas, como el fentanilo, es un fenómeno que empieza a preocupar en la región y Ecuador debe prepararse para prevenir la expansión de su consumo.
Hasta este martes, expertos y delegados de países vecinos, así como representantes de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas de Ecuador discutirán la expansión de las drogas sintéticas en el continente y esencialmente en Latinoamérica, en donde los controles son aún débiles.
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El evento se inauguró este lunes en un hotel del norte de Quito y contó con la presencia de investigadores de las fuerzas de seguridad de México, República Dominicana, El Salvador y especialistas de la Organización Internacional de Drogas Sintéticas, quienes presentaron un perfilamiento del fentanilo y el proceso de fabricación, producción y venta.
En este primer día de encuentro se propuso al Ecuador que adapte un marco legal y capacitación que permita juzgar este delito y, esencialmente, buscar mecanismos para prevenir la propagación de su consumo en la población.
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El capitán de fragata de República Dominicana Francisco del Rosario Sánchez contó que la producción de las drogas sintéticas es diferente a la fabricación y producción de las drogas orgánicas, como la cocaína, lo que dificulta las investigaciones.
La razón: su fabricación y venta puede ser fácil e imperceptible y, además, todo se hace utilizando el internet y las redes sociales.
De los casos investigados, Sánchez detalló que el eje de este delito transnacional es la web, un espacio que puede superar los controles de las autoridades. “Todo se hace en línea”, recalcó.
De la reciente información, son los carteles mexicanos los que producen y comercializan esta droga y para ello han encontrado los mecanismos.
Primero, pueden llegar a utilizar un cuarto de 10 metros cuadrados y mezclarse en los hogares sin ser notados, porque el fentanilo no tiene un olor específico.
Los criminales compran máquinas específicas que hacen las pastillas y de un kilo de droga se pueden obtener 500.000 pastillas de fentanilo.
Estos grupos, para la producción de esta droga, requieren una inversión de unos $ 0,40 y pueden llegar a venderla a los consumidores en los Estados Unidos a $ 20.
Según Sánchez, la compra y venta de los precursores y preprecursores de fentanilo se hace a través de internet y las redes sociales.
Los químicos provienen de organizaciones delictivas que operarían en China, que manejan el 44 % de la venta de estos productos, según los datos oficiales.
Las transacciones se producen mediante mensajería instantánea, como WhatsApp, Signal, Telegram, en donde también los criminales compran la maquinaria que se usa para la fabricación de las pastillas.
Sánchez alertó de que para esta actividad, los carteles reclutan a académicos expertos en química —que se encargan de enseñar a los criminales cómo mezclar los componentes—, brókeres (intermediarios), así como a los agentes de aduana, para que faciliten el ingreso de los precursores por los puertos marítimos y aeropuertos.
La característica de esta droga es que vuelve ‘zombis’ a los consumidores y es “100 veces más fuerte que la morfina”, y consumir 2 gramos puede ser mortal.
En ese sentido, los expertos también sugirieron a la Policía Nacional y a las Fuerzas Armadas que se capacite y provea de equipos de protección al personal, cuando se realizan allanamientos y otras operaciones relacionadas con el narcotráfico.
Se recomendó que los uniformados usen trajes que contrarresten los químicos, máscaras de gas y guantes, para evitar intoxicaciones que pueden llegar a ser mortales de llegar a encontrarse con un laboratorio de fentanilo.
Sánchez hizo un llamado a las autoridades ecuatorianas a tomar acciones inmediatas para prepararse para contrarrestar el tráfico de esta droga, que es un anestésico creado en 1979.
Durante la jornada, una jueza ecuatoriana reflexionó sobre las exposiciones y advirtió que en la legislación ecuatoriana no se reconoce en la ley, por ejemplo, a este tipo de maquinarias para elaborar las pastillas de fentanilo.
Si un caso llega a su despacho, bromeó la jueza, puede llegar a creer que es una máquina de hacer algodón de azúcar y echar abajo una investigación.
Adicionalmente, se preguntó si el fentanilo, su fabricación, venta, tráfico es parte de la tabla de drogas que se aplica para sancionar a los infractores. (I)