“Lo que se intenta con todo esta forma de actuar primero es callarme y, segundo, ensuciar el caso. El objetivo es ensuciar el caso y así hay que andar con muchos cuidados. No olvidemos que el crimen de Fernando de Villavicencio es el crimen político más grave del siglo XXI. Bajo esas circunstancias, se están jugando una serie de intereses que corresponden a la política a sus más altos niveles, al narcotráfico y al crimen organizado”.




















