Afectado por la terrible situación que vivía el mundo durante la Primera Guerra Mundial, el doctor venezolano José Gregorio Hernández ofreció a Dios su vida, pidiéndole que la guerra terminara y coincidencialmente falleció el 29 de junio de 1919, a los 54 años, un día después de la firma del Tratado de Versalles con el que se puso fin al conflicto bélico. Han pasado más de 100 años de su deceso y este viernes su país natal lo verá convertirse en beato de la Iglesia católica.

Hernández, conocido como el “médico de los pobres”, es recordado por sus obras al visitar a los enfermos en Caracas durante la gripe española, una de las pandemias que enfrentó el mundo. Esta labor lo hizo ser considerado ya un santo desde años atrás entre los más humildes de Venezuela y buena parte de Sudamérica, donde se le atribuyen numerosos milagros y donde los feligreses piden hace años su intervención para curarse de todo tipo de problemas médicos.

La causa de beatificación y canonización del doctor Hernández fue iniciada por monseñor Lucas Guillermo Castillo, arzobispo de Caracas en 1949, 30 años después del fallecimiento del ahora beato.

En 1972, la Santa Sede reconoció sus valores cristianos e hizo viable su causa y catorce años después, el 16 de enero de 1986, Hernández fue declarado venerable por el papa Juan Pablo II, al reconocer sus virtudes heroicas, es decir, “vivió una vida de acuerdo a las virtudes cristianas, las teologales (fe, esperanza y caridad) y las cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza)”, explica la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV)

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Sin embargo, tuvieron que pasar 31 años para que en 2017, un presunto milagro por intercesión del doctor Hernández cumpliera con las características necesarias para ser presentado al Vaticano y abrir así el camino a la beatificación que puede dar inicio al de la canonización, que requiere, al menos, un nuevo milagro.

El milagro reconocido es la sanación de Yaxury Solórzano, una niña que sufrió hace cuatro años el impacto de una bala en la cabeza y que tras ser sometida a una compleja cirugía sobrevivió y se recuperó en 20 días.

Solórzano, de entonces 10 años, perdió mucha sangre y masa encefálica producto del impacto que recibió al ir con su padre en una moto que fue alcanzada por delincuentes. Los médicos le diagnosticaron que quedaría con discapacidad motriz, lingüística y pérdida de memoria y visión.

Los restos mortales de José Gregorio Hernández reposan en la iglesia Nuestra Señora del Carmen, en Caracas. Foto: EFE

El 9 de enero de 2020, la Comisión Médica de la Congregación para la Causa de los Santos del Vaticano aprobó el milagro y tres meses más tarde, el 27 de abril de 2020, la Comisión Teológica lo ratificó y, dos meses después, el 19 de junio de 2020, el papa Francisco autorizó el decreto para la beatificación del doctor Hernández.

“La noticia fue de gran alegría para toda Venezuela e incluso América Latina, donde se ha extendido una gran devoción por el venerable, uno de los laicos más insignes de la Iglesia, ejemplo de virtudes cristianas y de fe inquebrantable”, apunta la CEV.

La Conferencia está a cargo de la ceremonia de beatificación de Hernández, la que también se ha visto afectada por la pandemia de COVID-19 y se desarrollará con un mínimo de asistentes y bajo medidas de bioseguridad, pero con jornadas de oración en templos de todo el país y también de la región, refiere EFE.

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La misa, a la que asistirán solo 150 personas, será este viernes en la iglesia La Salle, en Caracas, y se transmitirá en señal abierta televisada y por redes sociales. La presidirán los cardenales venezolanos Baltazar Porras, Jorge Urosa Savino y el actual nuncio apostólico del país, Aldo Giordano.

Foto: EFE

La Arquidiócesis de Caracas informó esta semana que ya están listas las reliquias, entre esas fragmentos de huesos del futuro beato, que serán entregadas en la ceremonia a las distintas iglesias del país, para que estas puedan ser veneradas por todos los venezolanos. El 26 de octubre, fecha del nacimiento del doctor Hernández, quedará establecida como su día de celebración dentro de la Iglesia católica.

Monseñor Tulio Ramírez, vicepostulador de la causa, dijo que las reliquias “recorrieron” la ruta que solía hacer el futuro beato en Caracas para atender a los más desfavorecidos, también varias iglesias de la ciudad y la Escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela (UCV), donde Hernández ejerció como profesor e investigador.

“Las peticiones que hicimos a José Gregorio son el pacto social por la paz en Venezuela, una renovación interior y un llamado a la reconciliación para todos”, dijo Ramírez, en alusión a la severa crisis por la que atraviesa el país.

Ramírez también pidió a todos quienes manifiestan haber recibido un milagro del doctor Hernández compilar documentos, exámenes y testimonios y enviarlos a la comisión que se encarga de su causa.

“Por las redes sociales hemos escuchado audios y visto algunas imágenes de presuntos milagros. Siempre hablamos de presunto milagro antes de la declaración... porque esta le corresponde al papa a través de un largo estudio que hace la Congregación para la Causa de los Santos”, afirmó el religioso. (I)