Las fuerzas de seguridad no han hallado por ahora explosivos en el registro del avión de Turkish Airlines que este jueves aterrizó de emergencia en Barcelona tras una amenaza de bomba a bordo.

Los efectivos han comenzado además a revisar a los pasajeros uno a uno y esa inspección podría alargarse horas.

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El pasaje de la aeronave, que procedía de Turquía, desembarcó por su propio pie y se encuentra en una zona segura, detalló Protección Civil, que activó el plan de emergencia Aerocat para hacer seguimiento de la “situación de riesgo” en el aeropuerto, que según la gestora Aena continúa operando con normalidad.

La Policía Autonómica de Cataluña (Mossos d’Esquadra), incluidos efectivos de los Tedax (la unidad especializada en explosivos), están colaborando con el gestor aeroportuario, la Policía Nacional y la Guardia Civil, que incide en que la “presunta amenaza no afecta en ningún caso al funcionamiento” de la instalación.

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El vuelo TK1853 despegó de Estambul a las 09:22 hora local, con cerca de media hora de retraso, según el portal de información aérea Flight Radar, y aterrizó en El Prat, en Barcelona, a las 10:57 hora local, también con un retraso de unos 30 minutos respecto a lo previsto.

El avión, en el que viajaban 148 pasajeros y siete tripulantes, fue derivado a una zona de seguridad para su estacionamiento, según fuentes del dispositivo de seguridad, que detallan que la amenaza se recibió en torno a las 10.00 hora local.

Los Bomberos desplazaron hasta allí cinco dotaciones de forma preventiva para dar apoyo en caso necesario, mientras que también se desplegaron efectivos de la policía local de El Prat de Llobregat.

Según Flight Radar, la aeronave voló en círculos durante unos 20 minutos frente a la costa de Cataluña, en el noreste español, antes de proceder al aterrizaje. (I)