Colombia, Ecuador y Francia avanzan en la construcción del primer mapa sismológico unificado de la frontera colombo-ecuatoriana, una iniciativa que busca comprender mejor el comportamiento de los terremotos en esta zona.

El proyecto reúne al Servicio Geológico Colombiano (SGC), al Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD) y al Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IG), con el acompañamiento del sismólogo francés Marc Regnier, quien trabaja desde febrero en Colombia en la integración de la información.

Un mapa sin fronteras técnicas

El objetivo es construir una base de datos común que unifique la información sísmica de ambos países bajo criterios técnicos compartidos. Esto permitirá visualizar con mayor claridad la distribución de los sismos, las fallas activas y el comportamiento tectónico en el norte de los Andes.

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El mapa será el primer resultado concreto del proyecto y permitirá identificar zonas donde se concentran los esfuerzos tectónicos, un insumo clave para evaluar riesgos.

La investigación combina múltiples enfoques. Por un lado, la sismología estructural permitirá “ver” el interior del planeta a través de las ondas sísmicas y entender cómo se distribuyen las tensiones en la corteza terrestre.

A esto se suman estudios geológicos de campo para identificar fallas activas, así como el análisis de imágenes satelitales y mediciones geodésicas que detectan deformaciones del suelo incluso a escala milimétrica.

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Uno de los puntos que ha despertado el interés de los científicos es que esta zona presenta una aparente menor actividad sísmica en comparación con regiones cercanas.

Según explicó Regnier, el objetivo es determinar si se trata de una limitación en la detección de datos o de una característica real del comportamiento tectónico.

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Una mirada regional

Indira Molina, sismóloga de la Dirección de Geoamenazas del SGC, explicó que los terremotos no tienen fronteras, y esta es la premisa que guía el trabajo de los científicos: “Un evento que ocurra, por ejemplo, frente a la costa de Tumaco, puede generar efectos tanto en Colombia como en Ecuador, por lo que comprender la dinámica sísmica exige una mirada regional y el trabajo articulado entre países”.

De acuerdo al SGC, se trata de un paso estratégico hacia una mayor articulación regional, el fortalecimiento de las capacidades técnicas, la prevención del riesgo y una mejor comprensión del riesgo sísmico compartido. (I)