Por medio de un programa estatal, alrededor de 100.000 ciudadanos de Corea del Norte están desplegados por trabajo en al menos 40 países.
En Rusia, particularmente, los trabajadores norcoreanos enfrentan largas jornadas, condiciones precarias y salarios mínimos que, en algunos casos, los dejan con deudas en lugar de ingresos.
Así lo revela un informe de Global Rights Compliance, según el cual este sistema genera alrededor de 500 millones de dólares anuales en divisas para el régimen norcoreano, pero no representa una ganancia para los ciudadanos.
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Los trabajadores se distribuyen entre la construcción, el sector textil, la medicina, la informática, la restauración y otros sectores.
“Vivimos peor que el ganado”
Los investigadores obtuvieron los testimonios de 21 hombres norcoreanos que han trabajado o trabajan en obras de construcción en tres ciudades rusas. Describieron vivir bajo una vigilancia constante, con jornadas de hasta 16 horas diarias, sin días libres, y ganando tan solo 10 dólares al mes después de las deducciones.
Las condiciones de vida también son descritas como extremas: alojamientos sin calefacción, hacinamiento, presencia de plagas y acceso limitado a higiene básica, con apenas una o dos duchas al año.
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Además, las enfermedades y lesiones suelen ser ignoradas o tratadas como obstáculos para la productividad.
“Vivimos peor que el ganado”, cita el informe a un trabajador de 50 años.
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Los ciudadanos norcoreanos también deben cubrir una cuota mensual obligatoria, que va en aumento y que suele rondar los 700 dólares, y se paga directamente al Estado norcoreano. Cualquier déficit se acumula, atrapando a los trabajadores en un ciclo de deudas.
El sistema beneficia a Rusia y a Corea del Norte
Según la investigación, los trabajadores no siempre saben para quién trabajan, ya que son contratados por empresas rusas en aparente violación de sanciones internacionales. Cuando llegan a Rusia, sus pasaportes son confiscados por funcionarios norcoreanos.
“El flujo de dinero hacia el régimen es preocupante, ya que puede estar financiando sus ambiciones militares”, señaló Yeji Kim, asesora sobre Corea del Norte en la organización.
El sistema también beneficia a Rusia, que enfrenta escasez de mano de obra en medio de la guerra con Ucrania.
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Y, aunque Corea del Norte niega la existencia de trabajo forzado, esta práctica ha sido documentada por organismos internacionales como la ONU y el gobierno de Estados Unidos. (I)




