Varias mujeres, con chalecos anaranjados, recorren un barrio de Johannesburgo conocido por la criminalidad, donde tocan puertas y paran a todas las personas que cruzan en la calle, incluso jóvenes que regresan de la escuela.
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Sudáfrica presenta una de las tasas más altas del mundo de violencia contra mujeres.


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Varias mujeres, con chalecos anaranjados, recorren un barrio de Johannesburgo conocido por la criminalidad, donde tocan puertas y paran a todas las personas que cruzan en la calle, incluso jóvenes que regresan de la escuela.