Una serie de sismos ha sido registrada en los últimos días cerca de una de las bases más reservadas de Estados Unidos vinculadas históricamente a pruebas nucleares.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) detectó 16 temblores moderados en las últimas 24 horas en las inmediaciones del Campo de Pruebas de Tonopah, en Nevada, conocido como Área 52.
Todos superaron una magnitud de 2,5. En total, más de 100 eventos sísmicos han sido registrados en un radio de 80 kilómetros durante la última semana.
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Los movimientos han oscilado entre pequeñas sacudidas de magnitud 1,0 a 1,9 y sismos superiores a 3,0, perceptibles para personas en superficie. El más fuerte ocurrió el domingo a las 11:37 hora del este, con una magnitud de 4,3, a unos 77 kilómetros al noreste de Tonopah. No se han reportado heridos ni daños graves, aunque residentes en Carson City y Las Vegas afirmaron haber sentido las vibraciones.
El Área 52 y su vecina Área 51 forman parte del amplio complejo militar denominado Campo de Pruebas y Entrenamiento de Nevada, al norte de Las Vegas. Durante décadas, la zona ha estado asociada a pruebas de armamento, experimentación con aeronaves y actividades relacionadas con el programa nuclear estadounidense.
La concentración de sismos coincide con un momento de alta tensión internacional. Estados Unidos mantiene una campaña militar contra Irán y el presidente Donald Trump ha advertido que la mayor ofensiva aún no ha ocurrido. Además, a comienzos de febrero expiró el último tratado de control de armas nucleares entre Washington y Moscú.
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No existe ningún anuncio oficial que indique la reanudación de pruebas nucleares explosivas a gran escala. Por ello, los especialistas señalan que la actividad podría corresponder a procesos geológicos normales.
La zona afectada se ubica dentro de la Zona Sísmica Central de Nevada, una franja que atraviesa el estado de norte a sur. Allí la corteza terrestre se estira lentamente debido al movimiento de placas tectónicas, generando múltiples fallas pequeñas en lugar de una gran fractura como la de San Andrés en California.
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Cuando la tensión acumulada en esas fallas se libera, produce enjambres sísmicos que suelen mantenerse por debajo de magnitud 5,0. Sin embargo, también es conocido que las pruebas nucleares subterráneas generan ondas sísmicas similares a terremotos.
Estos eventos son inicialmente catalogados por los sistemas de monitoreo como sismos naturales, aunque luego pueden distinguirse por características técnicas, como la profundidad de liberación de energía.
Las pruebas nucleares en Estados Unidos pasaron a realizarse bajo tierra en la década de 1960 y fueron suspendidas en 1992 con una moratoria unilateral. Aunque la actual administración permitió que expiraran restricciones vinculadas al tratado Nuevo START a inicios de 2026, hasta principios de marzo no se han confirmado detonaciones nucleares a gran escala.
Por ahora, las autoridades no han vinculado oficialmente los recientes sismos con actividades militares, y la explicación predominante apunta a la dinámica tectónica propia de Nevada. (I)
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