Por primera vez en más de medio siglo, los humanos volverán a la Luna. Este 1 de abril, cuatro astronautas de la NASA saldrán de la Tierra en la nave Orión, atravesarán el espacio y orbitarán nuestro satélite natural en una arriesgada misión que durará diez días y concluirá con un aterrizaje en el Pacífico. En total, recorrerán más de un millón de kilómetros.
Se trata de Artemis II, el primer vuelo tripulado del programa Artemis y una prueba clave para validar si la nave Orión y el cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS, por sus siglas en inglés) están realmente preparados para llevar humanos a las profundidades del espacio.
“Estamos en una nueva era de exploración”, explica la ingeniera mecánica de la NASA, Notlim Burgos, en una entrevista a EL UNIVERSO desde el Centro Espacial Kennedy. A diferencia del programa Apolo, cuyo objetivo era llegar, Artemis persigue “una presencia sostenible en la Luna”.
Publicidad
Más de 50 años después después de la misión Apolo 11, la que llevó a Neil Armstrong y Buzz Aldrin a alunizar en 1969, la experta señala que el programa de Artemis busca “estar más presente a más largo plazo”.
Orión, la nave que pondrá a prueba la vida en el espacio profundo
Durante los diez días de misión, la tripulación no descenderá en la superficie lunar, pero sí pondrá a prueba sistemas críticos de la nave Orion, que será el entorno en el que vivirán durante todo el viaje.
“Estos sistemas son importantes porque es la cápsula donde los astronautas van a vivir y trabajar de ida a la Luna y de regreso a la Tierra”, explica Burgos. El espacio habitable mide aproximadamente nueve metros cúbicos.
Publicidad
Publicidad
La estructura principal está compuesta además por un módulo de servicio construido por la Agencia Espacial Europea, que proporciona energía, propulsión, aire y agua a la tripulación. Orion también incorpora tecnología más avanzada, incluyendo sistemas digitales, capacidad de maniobra manual y un escudo térmico capaz de soportar temperaturas extremas durante el reingreso a la atmósfera terrestre.
El rol de los astronautas durante la misión
Durante el vuelo, Reid Wiseman, estadounidense y comandante de la misión; Victor Glover, estadounidense y piloto; Christina Koch, estadounidense y especialista de misión; y Jeremy Hansen, canadiense y también especialista de misión, tendrán un papel activo en la evaluación del desempeño de Orion y en la verificación de sus sistemas en tiempo real.
Publicidad
La tripulación ejecutará pruebas clave: control manual de la nave fuera de la órbita terrestre, validación del sistema de soporte vital y comprobación de los sistemas de navegación y comunicación en el espacio profundo.
“Ellos van a poder verificar los sistemas de la nave, cómo maniobra, cómo se mueve, su perspectiva”, pero no estarán solos en esto, aclara Burgos. “En todo momento tienen el apoyo del equipo aquí en la Tierra, desde su lanzamiento y durante los 10 días del vuelo”.
El riesgo se presenta en momentos específicos. Durante el sobrevuelo lunar, la nave perderá contacto con la Tierra por cerca de una hora al pasar por la cara oculta, a unos 7.400 kilómetros de la superficie. A esto se suma el reingreso a la atmósfera terrestre, uno de los momentos más exigentes: la cápsula alcanzará velocidades cercanas a los 40.000 kilómetros por hora y deberá resistir temperaturas extremas.
“Los astronautas están preparados para cualquier tipo de situación. Ellos se llevan por años preparando para este tipo de misión”, afirma la ingeniera.
Publicidad
Así será el viaje alrededor de la Luna
Tras el despegue desde Florida, a las 18:24 (hora local) del miércoles 1 de abril, la nave Orion será impulsada por el cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) hasta salir de la órbita terrestre. Luego, la cápsula se separará y continuará su trayectoria hacia la Luna en un viaje de varios días.
La llegada está prevista hacia el cuarto día de la misión. En ese punto, la nave realizará el sobrevuelo alrededor de la Luna, acercándose a su superficie y utilizando su gravedad para impulsarse en la trayectoria de regreso. Durante este tramo, los astronautas se alejarán a una distancia máxima de más de 370.000 kilómetros de la Tierra, entrando en el llamado espacio profundo.
Tras rodear la Luna, Orion iniciará el retorno a la Tierra en un trayecto de otros cuatro a cinco días.
De Artemis I a Artemis II
Esta misión es el resultado de años de desarrollo dentro del programa Artemis, que tuvo un primer hito en 2022 con Artemis I, cuando la NASA probó por primera vez el cohete SLS y la nave Orion en un vuelo no tripulado alrededor de la Luna.
En Artemis I, Orion recorrió más de 2 millones de kilómetros y probó sistemas como navegación, propulsión y comunicaciones en el espacio profundo, durante 25 días. Artemis II pondrá a prueba toda esa infraestructura con astronautas a bordo.
“Estamos haciendo lo que nunca antes se ha hecho”, dice Burgos, quien formó parte del equipo que diseñó los sistemas de transporte terrestre y las vigas de suspensión utilizadas en la etapa principal del cohete SLS, tanto en su integración como en sus pruebas estructurales, desde Artemis I.
Explorar la Luna, un paso más cerca de Marte
Más allá de la misión en sí, Artemis II es un paso dentro de una estrategia más amplia. El objetivo no es solo regresar a la Luna, sino usarla como plataforma para futuras exploraciones.
“La Luna es clave porque estamos aprendiendo a estar en el espacio profundo”, explica Burgos. “Esto nos ayudará a recolectar información que nos puede ayudar a llegar de una manera segura y sostenible a Marte”.
El programa Artemis plantea una progresión de misiones cada vez más complejas. Tras Artemis I, que probó el cohete SLS sin tripulación, y Artemis II, centrada en la cápsula Orion, las siguientes fases buscarán alunizar y, eventualmente, establecer una presencia prolongada en la superficie lunar.
“Eso abre una gran oportunidad y colaboraciones internacionales”, comenta Burgos.
Al mismo tiempo, la misión promete ofrecer nuevas imágenes y perspectivas del espacio que no se han visto antes. “Ellos van a estar viajando al lado lejano de la Luna… sus imágenes van a ser completamente nuevas”, afirma.
Entre los fenómenos que podrían observar está incluso un eclipse visto desde esta trayectoria, algo que, según la ingeniera, “nunca se ha documentado”. (I)









