La tecnología ha hecho que los seres humanos sientan que la Tierra es mucho más pequeña o que todos los lugares del planeta sean de fácil acceso, a diferencia de hace unas décadas. Sin embargo, el tercer planeta del sistema solar tiene muchos sitios que recorrer e incluso algunos son remotos, como por ejemplo, el Punto Nemo.

Este lugar, considerado el más aislado del mundo, está localizado a más de 1.600 kilómetros equidistante de las costas de tres lejanas islas. Al norte tiene a la isla Ducie (una de las islas Pitcairn), al noreste a Motu Nui (islote de la Isla de Pascua y lugar más occidental de Chile) y hacia el sur a la isla Maher (Antártida), detalla BBC.

También llamado “polo de inaccesibilidad”, se llama Punto Nemo en homenaje al capitán de Jules Verne. Es usado como una especie de cementerio de objetos espaciales, ya que allí han caído unos 300 aparatos espaciales en fin de vida. El más célebre es la estación espacial soviética Mir de 120 toneladas.

“(Punto Nemo) es más bien una zona antes que un punto”, explica a la AFP Florent Deleflie, astrónomo del Observatorio de París. “Y como esta zona es muy amplia, es la más propicia para este tipo de operación”, agrega el astrónomo, precisando que “incluso en caso de caída controlada existe duda sobre el punto de ingreso del aparato en la atmósfera”.

Es además un lugar en el que parece que hay poca fauna y flora, indica Stijn Lemmens, de la Oficina de desechos espaciales de la Agencia Espacial Europea (ESA). “Se lo utiliza por lo tanto como descarga, o ‘cementerio espacial’”, añade el especialista.

En el que parece que hay poca fauna y flora, pero aunque la zona esté desierta, cuando un artefacto espacial inicia su caída hacia el cementerio, “se avisa al tráfico aéreo así como a la navegación marítima”, explica Deleflie. (I)