El terremoto que sacudió a Turquía y Siria el pasado 6 de febrero no solo dejó más de 40.000 víctimas mortales, sino cientos de miles de personas cuyos hogares se han convertido en escombros.

Aproximadamente 118.000 edificios se desplomaron en Turquía por el sismo de 7,8 grados y las réplicas que le siguieron. Los residentes, cerca de un millón de personas, viven provisionalmente en carpas y refugios.

Varias personas permanecen en un campamento en el estadio en Kahramanmaras, al sur de Turquía. Foto: AFP Foto: -- ADEM ALTAN

Para aligerar la crisis del país, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, prometió construir 200.000 viviendas en las once provincias afectadas de Turquía.

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Búsqueda de vidas culmina en mayoría de zonas tras dos semanas del poderoso terremoto en Turquía y Siria

“Ninguno de los edificios tendrá más de tres o cuatro pisos”, dijo Erdogan desde la provincia de Hatay.

“Construiremos nuevos Antakya, Iskenderun y Arsuz. Los reconstruiremos desde cero”, expresó Erdogan, mencionando a las tres grandes ciudades de la provincia de Hatay, la más afetada por el movimiento telúrico.

Foto: AFP

Construcciones inestables

El 12 de febrero, una docena de contratistas fueron detenidos por las autoridades turcas por el derrumbe de edificios en las provincias de Gaziantep y Sanliurfa.

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Pese a que en Turquía se establecieron numerosas normas de construcción, el terremoto dejó en evidencia que muchas no se ciñen a ellas. El derrumbe se debe generalmente a la mala calidad del hormigón, demasiado mojado, con una proporción de agua y de gravilla demasiado elevada en relación al cemento.

Por eso, Erdogan aseguró que “todos los edificios serán reconstruidos desde cero (...) sobre suelos sólidos y siguiendo buenas prácticas”. (I)