Cada 17 de marzo se celebra el Día de San Patricio, una jornada que posiciona a una de las festividades más importantes de Irlanda en torno a su santo patrono y a la importancia de la cultura irlandesa.

Maewyn Succat, nombre de nacimiento de San Patricio, nació en la Britania Romana entre el año 385 y 392 en una familia cristiana. Cuando tenía entre 15-16 años sufrió un hecho que cambió su vida para siempre.

Fue raptado por piratas de Irlanda para su traslado a la costa norte irlandesa para finalmente venderlo como esclavo. Durante esos días de su vida encontró su fe en medio de un cauterio de más de 6 años.

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Según los relatos históricos en su Confesión, muy extendida en todo el mundo, se menciona lo siguiente respecto a su encierro.

  • Rezaba 100 oraciones en el día
  • Rezaba un número similar en la noche.
  • Rezaba en los bosques
  • Rezaba en la nieve

Un sueño premonitorio lo llevó a su libertad ya que pudo escapar de la vigilancia y alcanzar la costa irlandesa tras caminar 200 KM. Tras implorarle a unos marineros, pudo volver a Britania junto a su familia.

Años después tuvo una nueva visión relacionada a la súplica de los irlandeses respecto a la palabra de Dios en la zona donde estuvo prisionero. Este momento llevó a su formación como presbítero con miras a Irlanda.

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A pesar de ello enfrentó problemas ante una supuesta “poca formación” por la irregularidad de sus estudios. Finalmente, entre los años 431 y 432 fue consagrado como Obispo de Irlanda por el Papa Celestino I.

En Irlanda encontró más problemas y resistencia que derivó en intentos de asesinato y persecución en su contra. Sin embargo logró convertir al cristianismo a miles de irlandesas en casi 40 años de servicio.

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Según la tradición irlandesa, San Patricio explicaba la relación de la Trinidad con una hoja de trébol de 3 hojas unidad por un tallo. El testimonio escrito más antiguo se remonta a 1726, pero se conoce que tiene más antigüedad.