El Gobierno de Donald Trump impulsa la construcción de un nuevo tramo de muro fronterizo entre Estados Unidos y México en la zona de Santa Teresa, frente a Ciudad Juárez, como parte de un proyecto de seguridad que contempla una inversión aproximada de 4.500 millones de dólares.
La obra incluye una estructura metálica pintada de negro con acabado mate, diseñada para absorber más calor con la exposición solar y dificultar así que los migrantes puedan escalarla.
El muro responde, según autoridades estadounidenses, a condiciones climáticas de la zona que podrían elevar la temperatura del material.
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El proyecto se desarrolla en coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, y prevé la construcción de unas 230 millas de barrera fronteriza. De ese total, cerca de 110 kilómetros estarán ubicados entre El Paso y Ciudad Juárez, una de las zonas con mayor flujo migratorio entre ambos países.
La exsecretaria del DHS Kristi Noem explicó en agosto de 2025 que la decisión de pintar el muro de negro fue una solicitud directa del presidente Trump.
“En las altas temperaturas de esta región, cuando algo se pinta de negro, se calienta más y será aún más difícil de escalar”, afirmó durante una rueda de prensa en Santa Teresa, Nuevo México.
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Noem, quien fue removida de su cargo el pasado 5 de marzo y sustituida por el republicano Markwayne Mullin, también destacó que la estructura es más alta y se extiende bajo tierra, lo que busca impedir tanto el cruce por encima como por debajo.
(I)





