Sarah Mullally, de 63 años, se convirtió en la primera mujer en 1.400 años en asumir el liderazgo espiritual de 85 millones de feligreses de la Iglesia anglicana. Su entronización se realizó el miércoles pasado, 25 de marzo, en el templo de Canterbury, cuna espiritual del cristianismo en Inglaterra.

Su designación se anunció en octubre pasado, cuando Mullally era obispa, lo que generó sorpresa y rechazo de la comunidad conservadora, especialmente de África.

La Iglesia anglicana de Nigeria, por ejemplo, hizo un llamado a los anglicanos conservadores de todo el mundo para oponerse a las “enseñanzas impías” y mantenerse firmes en la “verdad bíblica”, según el portal African Initiative.

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Mientras que el arzobispo ruandés Laurent Mbanda se declaró como Comunión Anglicana Global y dijo ser el verdadero y único representante de la religión anglicana.

La oposición de los conservadores se da debido a cambios trascendentales que han marcado a esta iglesia. Un ejemplo de ello es justamente la participación de las mujeres en altos cargos jerárquicos, lo cual iba en contra de las creencias de que según la Biblia los hombres deben encabezar las iglesias.

En 2014 se introdujo la ordenación de mujeres para ser obispas. En ese entonces, las mujeres eran parte de un tercio de los 11.000 sacerdotes anglicanos.

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Además de la oposición a la ordenación de mujeres como sacerdotes (desde 1992) y obispas, la comunidad conservadora se ha mostrado en contra de la bendición de parejas homosexuales, posible en esta iglesia desde enero de 2023.

En esa fecha, la Iglesia anglicana señaló en un comunicado que “las parejas del mismo sexo podrán venir a la iglesia para dar las gracias por su matrimonio o unión civil y recibir las bendiciones de Dios”. Y precisó, además, que no se celebrarán estos matrimonios en sus templos.

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Esta decisión fue calificada por Mullally como “un momento de esperanza para la Iglesia”, y sostuvo que “sé que lo que hemos propuesto como camino a seguir no es suficiente para muchos, pero sí demasiado para otros”.

Mullally, quien fue designada la jefa de enfermería más joven de la historia de Inglaterra en 1999, se ordenó como sacerdote en 2022 y como obispa en 2018. Ella reemplaza a su predecesor, Justin Welby, quien dimitió en noviembre de 2024 por las acusaciones de que la iglesia encubrió agresiones físicas y sexuales de menores por John Smyth, abogado vinculado a la misma.

Smyth presidía una organización benéfica vinculada a la Iglesia anglicana y que organizaba campamentos de vacaciones, entre la década de 1970 y mediados de la de 2010. En ese lapso, abusó sexualmente de 130 niños y jóvenes en Reino Unido y luego en África, en Zimbabue y Sudáfrica, donde se instaló y murió en 2018, a los 75 años, sin ser juzgado.

La Iglesia anglicana, creada en 1534 como escisión de la Iglesia de Roma, nació como una iglesia nacional inglesa, pero se expandió por el mundo, principalmente con el imperio británico, y sus 85 millones de fieles se encuentran hoy principalmente en Asia y África.

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Aunque, según esta iglesia, solo un millón de británicos son “practicantes regulares” y de ellos solo la mitad van a misa los domingos (I)