El expresidente brasileño Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por golpismo, continúa ingresado en una unidad de cuidados intensivos en Brasilia sin previsión de alta ya que, aunque sus funciones renales mejoraron, los indicadores inflamatorios empeoraron, informaron este domingo sus médicos.

El líder de la ultraderecha brasileña fue hospitalizado el viernes para ser tratado por una bronconeumonía bacteriana que presentó en la celda en la que está recluido en Brasilia y, pese a que su salud es considerada estable, los médicos descartan darle el alta por ahora.

Su salud “evolucionó con estabilidad clínica y mejoría en la función renal, pero con una nueva elevación de los marcadores inflamatorios en la sangre”, según el boletín médico divulgado este domingo por el hospital DF Star de Brasilia.

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Los médicos afirmaron que, ante el agravamiento del proceso inflamatorio, ampliaron el tratamiento con antibióticos que le suministran al exmandatario de 70 años.

Aclararon, sin embargo, que el capitán de la reserva del Ejército evoluciona sin necesidad de aparatos para ayudarlo a respirar ni ningún otro soporte clínico intensivo, y que intensificaron la fisioterapia respiratoria y motora que le ofrecen.

Bolsonaro fue trasladado el viernes al hospital tras presentar un cuadro “grave” de fiebre, escalofríos “muy intensos”, episodios de vómitos y dificultades para respirar en la celda en la que está recluido desde enero en el Complejo Penitenciario de Papuda.

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La bronconeumonía fue causada por una bacteria que se instaló en los dos pulmones, con mayor afectación en el izquierdo, como consecuencia probablemente de una broncoaspiración, es decir del paso accidental de líquidos del sistema digestivo a las vías respiratorias.

Sus recurrentes problemas de salud son atribuidos a complicaciones por las heridas en el abdomen que sufrió en el atentado con cuchillo del que fue víctima en 2018, durante la campaña presidencial de ese año.

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Desde entonces ha sido sometido a varias hospitalizaciones, cirugías y procedimientos médicos para tratar complicaciones derivadas de la agresión.

Bolsonaro cumple desde noviembre pasado una condena de 27 años de cárcel por “liderar” una trama golpista para “perpetuarse en el poder”, tras perder las elecciones de 2022 ante el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, según la sentencia dictada por la Corte Suprema.

Los familiares y abogados de Bolsonaro aprovecharon la nueva hospitalización para insistir en que, por razones humanitarias, la Corte Suprema le conceda el beneficio de la prisión domiciliar, algo que el tribunal ha negado en diferentes oportunidades. (I)