La fractura de un carril de la vía se abre paso como la hipótesis principal en el origen del accidente de trenes de la localidad de Adamuz (sur de España), el peor sufrido en la alta velocidad española y en el que murieron 45 personas tras el choque de dos trenes en la vía que une Madrid con Andalucía.

Es la hipótesis sobre la que trabaja la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que analiza todo lo sucedido en las horas previas al suceso y revisa todas las circunstancias en torno al siniestro.

Las muescas, la clave para formular la hipótesis

La comisión investigadora explicó el viernes que las primeras conclusiones señalan que la fractura se pudo producir “con anterioridad al paso del tren Iryo siniestrado y, por lo tanto, al descarrilamiento”.

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El ministro de Transportes, Oscar Puente, por su parte, aludió a un posible defecto de fábrica del carril como una de las razones que pueden estar detrás de la rotura de la vía, aunque insistió en que será el análisis del laboratorio quien concluya este planteamiento.

Por el momento, la inspección del tren que inicialmente descarriló, de la compañía Iryo, detectó muescas en la banda de rodadura de las ruedas del lado derecho de cuatro de sus coches.

Según el informe de la CIAF, que las muescas estén presentes solo en las ruedas de los ejes impares es compatible con el hecho de que la primera rueda de cada ‘bogie’ (ejes a los que se fijan las ruedas de un tren) recibiese el impacto de la cabeza del carril fracturado, pero no la segunda rueda del ‘bogie’.

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El descarrilamiento de este primer tren hizo que invadiera la vía en sentido contrario, chocara y provocara el desarrilamiento de otro tren que venía en sentido contrario, de la compañía Renfe, donde se produjeron la mayoría de las víctimas.

9 segundos, no 20, entre el descarrilamiento y el choque

En cuanto al choque, una de las claves es la imposibilidad de que el maquinista del tren de Renfe -el tren que circulaba en sentido contrario al Iryo- detuviera el tren, sobre todo porque el impacto entre ambos se produce “en menos de nueve segundos”, no en veinte segundos como primeramente se explicó, lo que no dio la posibilidad de frenar a tiempo.

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De todo ello también ha dado cuenta la Guardia Civil, que el viernes terminó la inspección del lugar del suceso y entregó un primer atestado al juzgado con un informe preliminar que incluye más de 2.500 fotografías aéreas y terrestres de la zona del accidente.

Traslado a Madrid de cinco vagones del tren de Iryo

Este sábado, los cinco vagones del primer tren que descarriló y que no se salieron de los carriles se están trasladando por la vía de alta velocidad en dirección a Madrid.

Se trata del tren de la compañía Iryo, Y Los otros tres vagones de este tren, a partir del sexto, que fue el que descarriló, se encuentran en las inmediaciones de la vía, retirados ya de la misma, a la espera de ser trasladados de otras formas.

Lo que ha desencadenado: huelga y limitaciones de velocidad

Este accidente -y el que dos días después provocó el fallecimiento del maquinista de un tren de cercanías en Barcelona- ha desencadenado la indignación de sindicatos del sector, que han denunciado las “continuas reivindicaciones” para “garantizar la seguridad” en la infraestructura ferroviaria.

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Por esa razón, el sindicato de maquinistas Semaf ha convocado una huelga de tres días en febrero como “única vía legal” que les queda para reivindicar “la recuperación de los estándares de seguridad del sistema” ferroviario, una reivindicación a la que también se ha sumado CGT, que reclama “un cambio inmediato de modelo”.

Este sábado, el gestor de infraestructuras (Adif) y la compañía Renfe han suspendido el tráfico de los trenes de cercanías y regionales en Barcelona a instancias del Gobierno regional de Cataluña, que les ha exigido que el servicio no se retome hasta que puedan garantizar, “sostenida en el tiempo”, la seguridad de los pasajeros y un “mínimo” de normalidad. (I)