Un juez federal de Estados Unidos ordenó este martes, 31 de marzo, paralizar las obras de construcción de un gran salón de baile que ordenó el presidente Donald Trump tras derribar el ala Este de la Casa Blanca.
Trump es el “administrador” de la Casa Blanca, pero “¡no es, sin embargo, el propietario!” dictaminó el juez Richard Leon, según el cual es necesaria la aprobación del Congreso.
“Ningún estatuto otorga ni de lejos al presidente la autoridad que afirma tener” en este caso, sostuvo el magistrado.
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Leon dictó su sentencia en respuesta a una impugnación legal presentada por el National Trust, una organización sin fines de lucro que se dedica a supervisar el estado de edificios históricos.
Trump afirma que el costo del salón de baile, estimado en 400 millones de dólares, es cubierto por donantes privados, incluidos sus acaudalados simpatizantes y un nutrido grupo de corporaciones.
Esta importante modificación, que cambia sustancialmente el aspecto exterior de la Casa Blanca, debería haber sido aprobada por el Congreso, que tiene la potestad financiera, en especial en lo que concierne a edificios históricos en Washington, que es un distrito federal, indicó el juez.
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“Las obras de construcción del salón de baile deben detenerse hasta que el Congreso autorice su finalización”, dictaminó.
Trump no esperó a consultar a juristas cuando decidió en octubre derribar el ala Este, que consistía en una extensión del cuerpo principal de la Casa Blanca, de una sola planta.
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Constructor inmobiliario durante décadas, Trump aseguró que quería dejar como herencia a la Casa Blanca un salón de baile que pudiera acoger a como mínimo 1.000 personas, en lugar de los toldos provisionales que se instalaban hasta ahora en los jardines de la residencia, encima del césped.
El salón de baile sería la huella más grande de Trump en la capital estadounidense desde su regreso al cargo en enero de 2025.
El presidente ha llenado el Despacho Oval de adornos dorados, pavimentó el Jardín de las Rosas y estampó su propio nombre en el Centro Kennedy para las Artes.
“El National Trust me demanda por un salón de baile que está por debajo del presupuesto, adelantado al calendario, que se construye sin costo para el contribuyente y que será el mejor edificio de su tipo en cualquier parte del mundo” se quejó Trump rápidamente en un mensaje en su plataforma Truth Social.
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El National Trust es un “grupo de lunáticos de la izquierda radical” acusó Trump, que además recuerda el caso de la sede de la Reserva Federal, hace años en reconstrucción.
Trump aseguró que ha costado centenares de millones de dólares, sin un plazo claro. Ese edificio “otrora magnífico (...) puede que nunca se termine y que nunca llegue a abrir”. El National Trust “¡nunca hizo nada al respecto!”, dijo el presidente.
“¡Por favor!”
El juez de Washington encargado del caso del salón de baile también opta por utilizar signos de exclamación en su sentencia, pero para desmontar los argumentos del gobierno.
Trump reveló recientemente que debajo del salón de baile se está reconstruyendo un búnker.
“De acuerdo a los demandados, cualquier retraso en la construcción pondrá en peligro la seguridad nacional ¡Por favor!”, exclamó el juez.
“Si bien me tomo muy en serio las preocupaciones del Gobierno respecto a la seguridad del complejo de la Casa Blanca y del propio Presidente, la existencia de un ‘gran agujero’ junto a la Casa Blanca es, por supuesto, ¡un problema creado por el propio Presidente!”, replicó el magistrado. (I)






