El nuevo presidente de Chile, el ultraderechista José Antonio Kast, anunció este sábado un proyecto de ley que incluye varias medidas para combatir la delincuencia y dinamizar la economía, entre ellas la eliminación temporal del IVA para la compra de vivienda o la reducción del impuesto para las empresas del 27 % al 23 %.
La iniciativa, denominada ‘Proyecto de ley de Reconstrucción Nacional’, será presentada en el Parlamento en los próximos días, donde hay equilibrio de fuerzas y la extrema derecha y la derecha tradicional están a dos diputados de la mayoría.
“Aquí vemos la destrucción por el fuego, pero en Chile se han destruido muchas más cosas. La economía, literalmente, se rompió y el crecimiento se estancó”, dijo el líder del Partido Republicano desde la región del Biobío, asolada en febrero pasado por varios megaincendios.
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El proyecto también incluye la eliminación del impuesto a las ganancias de capital, un subsidio para la protección del empleo formal, medidas para la agilización de permisos ambientales y ajustes a la gratuidad de la educación universitaria.
“Vamos a tener que tomar medidas que a veces son impopulares (...) Aquellos que quisieron refundar el país lamentablemente no supieron gestionarlo”, aseguró el mandatario en referencia a su sucesor en el cargo, el progresista Gabriel Boric.
En materia de seguridad, la iniciativa contempla también el endurecimiento de penas al contrabando de cigarrillos y al transporte ilegal de migrantes.
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“Chile merece una reconstrucción”, añadió el exdiputado, que prometió un “Gobierno de emergencia” y basó su campaña presidencial en denunciar que el país “vive una crisis sin precedentes”, tanto en seguridad como en economía, pese a que las cifras no lo avalan.
Los homicidios, sin embargo, han bajado en los últimos años y Chile sigue siendo uno de los más seguros de la región, mientras que la economía se ha estabilizado tras los shocks provocados por el estallido social y la pandemia.
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El PIB chileno creció un 2,6 % en 2025 y la inflación cerró en el 3,5 %, aunque el déficit fiscal estructural se encuentra en su nivel más alto de las últimas dos décadas y el año pasado alcanzó el 3,6 % del PIB.
“Hemos visto como empresas nacionales y extranjeras eligen países vecinos porque hay bajadas de impuestos y menos regulaciones y nos dejan a nosotros sin nada”, afirmó Kast, que tomó posesión el miércoles. (I)





