Un tribunal hongkonés condenó este lunes a 20 años de prisión al magnate de los medios Jimmy Lai tras declararlo culpable de conspiración con fuerzas extranjeras y de publicar material sedicioso, en una jornada marcada por fuertes medidas de seguridad en la ciudad, reacciones internacionales y críticas de organizaciones de derechos humanos.
El Tribunal Superior impuso a Lai, de 78 años, una pena total de dos décadas tras un proceso sin jurado ante tres jueces designados para causas de seguridad nacional.
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El juicio comenzó en diciembre de 2023 y se prolongó 156 jornadas de vista. Otros ocho procesados, seis exdirectivos de Apple Daily y dos activistas, recibieron entre seis y diez años de cárcel.
La defensa alegó su deterioro físico y el aislamiento carcelario, mientras que la Fiscalía sostuvo que el propio Lai solicitó ese régimen y defendió la atención sanitaria en prisión. La fecha más temprana de excarcelación, sin reducciones, sería 2044.
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“Cerebro” de las peticiones de sanciones
La acusación presentó a Lai como “cerebro” de campañas internacionales para promover sanciones contra China y Hong Kong, articuladas desde la redacción y la estructura corporativa de Apple Daily, clausurado en 2021 tras una redada y la congelación de activos.
Por su parte, la defensa replicó que el periódico representaba posiciones legítimas en el debate público amparadas por la libertad de expresión y que no hubo instrucciones directas a activistas ni incitación a la sedición.
El jefe del Ejecutivo hongkonés, John Lee, defendió la sentencia como un “hito” en la salvaguarda de la seguridad nacional y tildó de “atroces” las acciones del empresario.
Un amplio dispositivo policial custodiaba el complejo judicial de West Kowloon, donde se confiscaron objetos simbólicos como un peluche de la rana ‘Pepe’, icono de las protestas antigubernamentales multitudinarias de 2019.
En la sala comparecieron su esposa, Teresa Li, el cardenal emérito Joseph Zen, antiguos empleados de Apple Daily y representantes consulares.
Merecedor de un “castigo severo”
El Gobierno chino afirmó este lunes que Lai “merece un castigo severo” por “poner en grave peligro la seguridad nacional”.
En referencia a las críticas internacionales a raíz de la condena, el portavoz de la Cancillería china Lin Jian instó “a respetar la soberanía de China y el Estado de derecho de Hong Kong”, a “abstenerse de realizar declaraciones irresponsables” y a “dejar de interferir en los asuntos judiciales de Hong Kong o en los asuntos internos de China”.
Pekín sostiene que los órganos judiciales de la región actúan con independencia y conforme a la ley.
Críticas internacionales
La red Chinese Human Rights Defenders (CHRD) exigió la liberación inmediata de Lai, a quien considera condenado por “motivos políticos”, alertó de su frágil salud y señaló que expertos de la ONU calificaron en 2024 su detención de “arbitraria” y pidieron su excarcelación por razones humanitarias.
En paralelo, la Alianza Interparlamentaria sobre China (IPAC) reunió a 86 legisladores de 31 Parlamentos para condenar una sentencia “políticamente motivada e inhumana” que “simboliza el desmantelamiento de las libertades” en Hong Kong, y llamó a una respuesta coordinada de los gobiernos democráticos.
El Gobierno de Taiwán calificó la sentencia de “dura” y denunció el “uso espurio” de la seguridad nacional para reprimir libertades, mientras que la Unión Europea (UE) deploró la “severa condena” y pidió la liberación “inmediata e incondicional” del empresario.
Detenido por primera vez en 2020 tras la imposición por parte de Pekín de la Ley de Seguridad Nacional, Lai fue declarado culpable en diciembre de 2025.
La causa se ha convertido en el caso de mayor perfil desde 2020 y en un símbolo de la transformación política y jurídica de Hong Kong tras las protestas de 2019, con el cierre de medios críticos, la disolución de organizaciones civiles y reformas que han reducido los espacios de disenso.
La familia de Lai denuncia un deterioro acelerado de su salud en prisión, si bien las autoridades penitenciarias aseguran que recibe atención adecuada. (I)