El gobierno británico comenzó a enfrentarse a las repercusiones de la para algunos holgada victoria que obtuvieron los nacionalistas en las elecciones en Escocia, con una estrategia que evita el enfrentamiento abierto y subraya la prioridad de reconstruir tras la pandemia. Sin embargo, también están quienes dicen que la victoria fue ajustada porque no obtuvieron mayoría total y solo aumentaron un escaño.

Nada más proclamar la victoria del Partido Nacional Escocés (SNP), su líder y ministra principal de la región, Nicola Sturgeon, anunció que buscará la convocatoria de un nuevo referéndum de independencia -tras el celebrado en 2014- en cuanto pase la crisis del coronavirus.

El SNP se quedó a un solo escaño de la mayoría absoluta, con 64 diputados, pero podrá formar gobierno gracias a los Verdes, que también apoyan la secesión.

La primera respuesta de Johnson a estos resultados fue convocar una cumbre de líderes de las naciones que componen el Reino Unido -Escocia, Irlanda del Norte, Gales e Inglaterra- a la que Sturgeon ya ha confirmado que acudirá.

Publicidad

Sin embargo, la cuestión de la independencia no estará en el orden del día: la intención de Johnson es ver cómo pueden trabajar juntos para "reconstruir mejor" el país tras la pandemia.

"Me gustaría invitarte a unirte a mi, a los colegas del Gobierno británico y a otros en una cumbre para tratar los desafíos compartidos y cómo podemos trabajar juntos en los próximos meses y años para superarlos", dijo Johnson a Sturgeon en una carta, desvelada por Downing Street.

Ese mismo argumento sobre la necesidad de concentrar esfuerzos en superar la pandemia y recuperar la economía del país fue empleado por el “número dos” del Gobierno, el ministro del Gabinete, Michael Gove, encargado de dar la cara en los influyentes programas dominicales de la televisión.

Gove también recordó que el resultado de los independentistas, aunque es "una victoria significativa", no alcanza la mayoría absoluta en el Parlamento regional que sí obtuvieron en 2011 y que llevó al entonces Gobierno conservador de David Cameron a pactar una consulta.

Otros dirigentes conservadores enfatizaron, además, que el voto a los partidos unionistas y a los independentistas está repartido prácticamente en dos mitades iguales, por lo que la voluntad de un referéndum no es mayoritaria en la sociedad escocesa.

Un laberinto legal

Sturgeon se muestra determinada a convocar otra consulta a lo largo de esta legislatura, aunque prefiere no fijar fechas. Se encontrará a priori con la negativa de Londres, como ya dejó claro el primer ministro, Boris Johnson, en una entrevista con el diario "The Daily Telegraph" publicada el sábado.

Publicidad

Si las posturas siguen enfrentadas, no son pocos quienes auguran que el conflicto acabará de dirimirse en el Tribunal Supremo.

Para la líder escocesa, sería "intolerable" que Londres recurriese a los tribunales para evitar que los escoceses se pronuncien de nuevo sobre su futuro, después de que en 2014 más de un 55 % de ellos ya dijesen "no" a la secesión.

Sturgeon reconoció que sería materia de "debate legal" si el Parlamento escocés tiene la competencia para convocar una consulta unilateral, pero también adelantó que antes de llevar a cabo cualquier iniciativa se consultaría a los juristas de la Cámara para no incurrir en errores.

Frente a ello, Gove dijo en una entrevista en la BBC, que la intención del Gobierno no es recurrir a la Justicia para bloquear un referéndum, aunque se mostró evasivo y reacio a dar una respuesta clara.

"Por supuesto que Escocia está autorizada a salir del Reino Unido, a través de un referéndum legal que permita a la gente decidir", dijo el ministro del Gabinete en ese mismo tono conciliador.

Los conservadores tratan por ahora de esquivar el cuerpo a cuerpo, después de conseguir sus mejores resultados históricos en el Parlamento escocés.

El líder regional del partido, Douglas Ross, señaló que Sturgeon trata de dirigir el debate hacia una “hipotética batalla judicial sobre una competencia que el Legislativo no tiene”, con el fin de “distraer la atención del hecho de que en dos ocasiones no ha conseguido la mayoría absoluta”.

En tanto, la libra esterlina ganó el lunes 1% frente al dólar y el euro impulsada por los resultados de las elecciones en el Reino Unido, que dieron una estrecha victoria al movimiento independentista en Escocia, y por la mejora de la situación sanitaria.

“La principal conclusión de las elecciones es que el riesgo político en el Reino Unido está disminuyendo”, explicó Ricardo Evangelista, analista de ActivTrades. (I)