Ren Zhengfei, fundador y presidente del gigante chino de las telecomunicaciones Huawei, objeto de sanciones estadounidenses, hizo recientemente un pedido a la administración del presidente Joe Biden de implementar una “política de apertura” para su empresa, con un discurso en el que se mostró confiado sobre la “surpervivencia” que tendrá el grupo.

La compañía ha estado en los últimos años en el centro de la rivalidad chino-estadounidense, en un contexto de una guerra comercial y tecnológica.

Huawei se encontró en el punto de mira de la administración del expresidente Donald Trump, que la acusó, sin aportar ninguna prueba, de posible espionaje en beneficio de Pekín.

Bajo esta acusación, en 2019, Estados Unidos incluyó al grupo chino en una lista negra para evitar que adquiriera tecnología estadounidense, esencial para sus productos.

Publicidad

“Esperamos que la nueva administración tendrá [con Huawei] una política de apertura que será beneficiosa” para Estados Unidos, dijo Zhengfei, que creó la compañía en 1987.

La semana pasada Huawei presentó una demanda en un tribunal federal contra el Gobierno estadounidense para que le sea retirada la designación de amenaza contra la seguridad nacional.

La demanda, presentada en un tribunal de apelaciones de Nueva Orleans, solicita que la Comisión Federal de las Comunicaciones (FCC) retire la declaración del pasado 11 de diciembre contra Huawei por considerarla caprichosa y arbitraria y que excede las competencias de ese regulador.

La multinacional china asegura que la FCC no presentó “pruebas sustanciales” para incluirla en la lista negra.

La presión de Washington afectó al gigante chino el año pasado. En 2020, las ventas mundiales de teléfonos de Huawei cayeron un 22%, mientras que las de su compatriota Xiaomi crecieron un 19%, según la consultora Canalys.

Como consecuencia de las sanciones de Estados Unidos, Huawei ya no tiene acceso a las actualizaciones de Android, el sistema operativo de Google, dominante en la mayoría de teléfonos en el extranjero.

Publicidad

La firma china también se enfrenta a una creciente presión en el 5G, un nuevo estándar para las tecnologías móviles que está llamado a revolucionar internet y cuyo despliegue debe acelerarse.

La administración Trump aseguraba que los servicios de inteligencia chinos podrían utilizar los equipos tecnológicos de marca Huawei para vigilar las comunicaciones y el tráfico de datos de un país.

En los últimos meses, Estados Unidos instó a sus aliados a renunciar al grupo de telecomunicaciones chino para equipar su red 5G.

Sin embargo el fundador de Huawei sostiene que confía en el futuro de su empresa.

A pesar de las presiones de Washington, “la capacidad de supervivencia de Huawei aumentó”, dijo el patriarca de 76 años, asegurando, sin dar cifras, que los ingresos y los beneficios netos siguieron aumentando durante 2020.

Zhengfei ha dicho también que Huawei podría seguir “aumentando su producción” a pesar de las restricciones.

Sin embargo, el fundador admitió que aún esperan poder comprar grandes volúmenes de materiales, componentes y equipos estadounidenses.

No obstante, incluso en China, su propio mercado, Huawei se vio fuertemente penalizada por las sanciones de EE. UU. En el cuarto trimestre de 2020, las ventas se desplomaron un 44% interanual, consecuencia de las dificultades de suministro de tecnologías estadounidenses, según la firma de análisis de mercado Canalys.

Esta desconfianza hacia la empresa se debe en parte al pasado militar de Zhengfei y a su pertenencia al Partido Comunista Chino, que alimenta sospechas de supuesta influencia del régimen del presidente Xi Jinping sobre Huawei.

Hasta ahora, la secretaria de Comercio, Gina Raimondo, no ha aclarado si mantendrá a Huawei en su lista negra, que está pendiente de revisar. (I)