¿Qué nos revela un ecosistema océanico mantenerse plenamente preservado por décadas dentro de una lata de salmón? Esto es lo que dice la ciencia.

Investigadores de la Universidad de Washington analizaron más de 170 muestras de salmón enlatado, algunas selladas desde 1979, y encontraron algo inesperado: parásitos microscópicos perfectamente conservados.

Se trata de anisákidos, organismos que sobreviven al proceso de conservación y que, en vez de ser una señal de contaminación, funcionan como indicadores del estado del ecosistema marino.

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Estos parásitos siguen un ciclo de vida que involucra varias especies. Primero pasan por el krill, luego por peces como el salmón y finalmente llegan a mamíferos marinos. Para que ese proceso se complete, la cadena alimentaria debe estar intacta. Si el ecosistema está deteriorado, ese ciclo se interrumpe.

Por eso, su presencia en las muestras permitió a los científicos observar cómo ha cambiado el ecosistema del océano Pacífico norte a lo largo del tiempo. En las latas más recientes encontraron una mayor cantidad de anisákidos, lo que podría indicar estabilidad o recuperación en algunas zonas.

De acuerdo a los investigadores, no hay una sola explicación para este fenómeno. En los resultados también influyen factores como el cambio climático, el aumento de la temperatura del océano y el crecimiento de poblaciones de mamíferos marinos.

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El estudio también plantea que los alimentos enlatados pueden funcionar como archivos biológicos. El proceso de esterilización térmica elimina organismos peligrosos, pero conserva estructuras que luego pueden ser analizadas años después.

Esto abre la posibilidad de usar productos almacenados en colecciones o incluso en casas como fuentes de información para estudiar cambios ambientales.

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Los expertos recuerdan que el consumo de pescado enlatado es seguro, ya que el proceso elimina riesgos sanitarios. Sin embargo, advierten que los parásitos vivos en pescado crudo o mal preparado sí pueden causar problemas de salud, por lo que recomiendan cocinarlo adecuadamente o congelarlo antes de consumirlo. (I)