Una nueva testigo en el proceso judicial que se lleva en Nueva York contra Ghislaine Maxwell, excompañera Jeffrey Epstein, declaró que cuando solo tenía 14 años fue contactada para dar masajes al multimillonario, los cuales habitualmente terminaban en sexo.

En el séptimo día del proceso que se celebra en el tribunal federal de Manhattan contra la hija del magnate británico Robert Maxwell, una tercera mujer identificada solo con el seudónimo de “Carolyn”, atestiguó que, entre los 14 y 18 años, fue llevada más de 100 veces a la residencia de Epstein en Palm Beach, Florida.

La testigo dijo que usualmente, al final de cada encuentro con Epstein, recibía 300 dólares de parte de Maxwell, quien se declaró “no culpable” de seis cargos en su contra por seducción y transporte de menores con fines sexuales.

La acusada de 59 años, una figura muy popular en el jet-set británico, y con triple nacionalidad francesa, británica y estadounidense, comparece ante la justicia desde el 29 de noviembre pasado por facilitar a Epstein menores de edad para explotación sexual.

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“Cada vez sucedía algo sexual”, relató “Carolyn” con la voz temblorosa ante el jurado, al admitir también dificultades en el seno de su familia y problemas con drogas.

La testigo evocó en su declaración una infancia difícil: “Mi madre era alcohólica y adicta a las drogas”, añadió.

Al contrario de los dos testimonios previos en el juicio, Carolyn no señaló a Maxwell como la persona que la llevó por primera vez a la casa de Epstein.

En cambio, señaló a otra mujer que no participa en esta vista judicial, Virginie Giuffre, quien denunció este año en Nueva York al príncipe británico Andrés, conocido de Epstein y de Maxwell, a quien acusa de agresiones sexuales cuando ella era menor de edad hace más de 20 años.

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Virginie me preguntó si yo quería hacer dinero (...) yo iba a encontarme con su amigo rico” para hacerle masajes, declaró.

En la casa de Florida del millonario Epstein los encuentros sexuales se desarrollaban siempre bajo el mismo libreto: “Eramos recibidas por la señora Maxwell, que era mayor (que nosotras), de cabello negro (...) subíamos a la sala de baño” donde había una mesa de masajes, según reveló Carolyn, quien añadió que recordaba que Epstein se cepillaba los dientes antes de encontrarse con ella y con Guiffre.

Es el tercer testimonio durante el juicio que se suma al de “Jane” y “Kate” que en esa época tenían 14 y 17 años respectivamente, y quienes han revelado el rol activo de Maxwell en los encuentros sexuales del millonario con las menores.

De ser hallada culpable, Maxwell enfrenta una condena efectiva de por vida. (I)