En la madrugada del ataque militar estadounidense contra Venezuela, la del 3 de enero de 2026, “las operaciones de supresión de defensa aérea permitieron neutralizar baterías como las ZU-23 mm y facilitar la inserción de helicópteros de fuerzas especiales, comprometiendo la red de defensa integrada de Caracas y sus alrededores”.

Esa madrugada, por órdenes de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, se desarrolló la operación Resolución Absoluta, que concluyó con la captura de quien había jurado hace un año como mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores.

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Un general de la Aviación venezolana destaca que “la operación quirúrgica propiamente de extracción” tenía como objetivo la captura con vida de la pareja presidencial.

En entrevista con Sebastiana Barráez, para Infobae, indica que “se emplearon las fuerzas élites destinadas a estas operaciones, es decir, los Delta Force que son unidades de fuerzas especiales con los más altos estándares de excelencia y calificación”.

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Radares

El alto oficial detalla sobre los radares chinos que “la vulnerabilidad no fue producto de un fallo aislado, sino de una acumulación de errores estructurales”.

Enfatiza que para Estados Unidos era clave “conocer todo el mapeo radio electrónico de Venezuela, antes de siquiera llegar pensar en una operación, ya que las Fuerzas Armadas estadounidenses no subestiman al enemigo”.

El alto oficial expresa a Bárraez: “Hablemos de la familia de radares chinos en Venezuela, desde los primeros JYL-1, pasando por el JH12, hasta el radar antisigilo tridimensional de largo alcance JY-27A, este último de tecnología AESA. La vulnerabilidad no ocurrió por un simple fallo, fue una secuencia estructural y acumulativa de errores.

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Acusa “la dependencia de arquitecturas exportadas y degradadas en Venezuela. Los radares chinos, entregados en 2017-2018, no son AESA (radar de barrido electrónico activo), al igual que la primera generación de radares JYL-1, que son de barrido electrónico y semiconductores, a excepción del JY27-A que sí es AESA”.

Expone el general que a la dependencia descrita agrega que “la defensa aérea en Venezuela tiene ‘librerías de amenazas desactualizadas’.

Vuelve sobre los radares chinos y analiza: “un radar exportado emite patrones más repetitivos, más fáciles de fingerprinting (toma de huellas dactilares) electromagnético. Emisión prolongada y predecible, error doctrinal venezolano”.

El militar asegura que Venezuela “opera sus radares bajo una lógica soviética rígida; el radar encendido muchas horas, patrón de vigilancia constante, ‘escasa rotación de modos’, casi nula doctrina de EMCON (Emission Control)”.

Eso, amplía, “le permite a los Estados Unidos captar la firma espectral de forma completa, así como registrar la frecuencia central, lóbulos laterales, ancho de pulso, patrones de modulación, etc”.

Preguntado sobre a qué conlleva eso, responde: -A que, en semanas y meses, el radar queda completamente desnudo, descifrado con vulnerabilidad crítica, ‘integración deficiente’ radar–EW–C2. China diseña radares para redes bien integradas, pero Venezuela no tiene esa integración real.

Vulnerabilidad

Opina el general que el factor humano jugó un papel decisivo y analiza que hubo:

  • operadores poco entrenados,
  • falta de cohesión y
  • dependencia de técnicos extranjeros

todo esto “contribuyó a la degradación de los sistemas defensivos”.

Corredor aéreo venezolano

Qué pasó con la defensa aérea de Venezuela, se preguntan muchos en ese país.

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Sostiene el alto oficial que Estados Unidos “contaba con un mapeo radioelectrónico de Venezuela, haciendo énfasis en la fachada norte y especialmente en el corredor aéreo que va desde el oriente próximo del estado Miranda, aeropuerto de Higuerote, extendiéndose a los radares de la cordillera de la costa en Aragua, península de Paraguaná en Falcón, entre otros, despejando así el sistema multicapa de Protección de Caracas que debieron tener para proteger la capital y el centro de poder”.

Explica a Infobae que “el corredor aéreo al que me referí estaba resguardado por sistemas multicapa que incluía el sistema de misiles de medio alcance Buk-M2E, que fueron destruidos en sus posiciones y bases nodrizas”.

Resaltó la posición en la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, conocida como La Carlota; las plataformas que se encontraban en el aeropuerto de Higuerote, como parte del corredor de entradas a Caracas, las plataformas que se encontraban en La Guaira y fue destruida la Unidad Táctica cuya base está en la Meseta de Mamo (…)”.

El general de Aviación piensa que “la neutralización de las defensas aéreas la debieron ejecutar mediante ataques de precisión y guerra electrónica que redujeron la efectividad de los sistemas nuestros, los venezolanos, lo que creó un espacio aéreo ‘abierto’ o con riesgo mínimo para las fuerzas extranjeras permitiendo el ingreso y salida de helicópteros con fuerzas especiales”.

De la operación Resolución Absoluta resalta: El principio de sorpresa, la integración dentro de un sistema conjunto de exploración lejana, reconocimiento, detección y seguimiento multiespectral, así como ataques quirúrgicos de precisión.

Y enfatiza: “Las operaciones de supresión de defensa aérea, que ejecutaron las fuerzas aeroespaciales de los Estados Unidos, batieron distintos blancos en Caracas”. (I)

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