El incremento del precio internacional del petróleo, causado por el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz -por donde se transporta alrededor del 20 % de la demanda mundial de petróleo-, ha afectado directamente en el alza de los combustibles en algunos países, como Chile.

Esta situación ha llevado a analizar a los conductores si es conveniente comprar o reemplazar sus vehículos con motor de combustión a unidades eléctricas.

Ante esta alternativa, lo más importante es pensar en el uso que se le va a dar en el día a día. “No es solo elegir el modelo, sino entender si realmente se adapta a la rutina de la persona”, señala Luis Ugarte, Ph. D. y docente investigador de la Facultad de Ingeniería en Electricidad y Computación de la Espol.

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El catedrático sostiene cuatro aspectos básicos que recomienda tomar en cuenta si está pensando en comprar un auto eléctrico:

- Autonomía: cuántos kilómetros puede recorrer con una sola carga. En la actualidad hay vehículos que pueden ir desde unos 250 hasta más de 500 kilómetros, lo cual suele ser suficiente para el uso diario en la ciudad.

- Dónde se va a cargar: identificar los puntos de carga que hay en la ciudad donde se reside, si está cerca de casa o cerca de su lugar de trabajo.

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- Tipo de uso: estos vehículos funcionan mejor en ciudad, para ir al trabajo, hacer compras o movilizarse diariamente, más que para viajes largos frecuentes.

- Costo total: no hay que fijarse solo en el precio de compra. También es importante considerar que el gasto en energía eléctrica y mantenimiento es mucho menor que en un auto a gasolina.

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Puntos que se debe considerar:

- Vida útil: en la mayoría de los casos, la batería puede durar entre ocho y diez años, e incluso más, dependiendo del uso y los cuidados.

- Kilometraje: muchos fabricantes garantizan la batería por alrededor de 150.000 a 200.000 kilómetros.

- Degradación progresiva: la batería no deja de funcionar de un momento a otro, sino que va perdiendo capacidad con el tiempo.

- Costo de reemplazo: puede ser elevado, generalmente varios miles de dólares, aunque los precios han ido bajando con el avance de la tecnología. El costo va a depender de la capacidad de almacenar energía y características de la batería.

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En conclusión, no es un gasto frecuente, es algo que podría ocurrir después de muchos años de uso, no durante la vida temprana del vehículo. (I)