Mientras la guerra en Medio Oriente mantiene en vilo la geopolítica mundial, hay un país que podría estarse beneficiando de la situación.

El conflicto entre Irán y Estados Unidos e Israel habría influido directamente en los mercados petroleros, especialmente tras el cierre del Estrecho de Ormuz, un paso marítimo estratégico que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán, y que representa un espacio crucial para el transporte de materias primas.

¿Cuál es el país que se beneficiaría del conflicto?

Según CarnegiePolitika, Rusia sería uno de los principales beneficiarios de este panorama incierto. La escasez derivada del cierre de Ormuz ha provocado el aumento de los precios del petróleo, por lo que la comercialización del crudo ruso a un mayor nivel estaría “inyectando ingresos muy necesarios al debilitado presupuesto estatal”.

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“Este aumento proporciona a Rusia 8.500 millones de dólares de ingresos mensuales, de los cuales 5.000 millones van a las arcas del Estado y el resto, a las compañías petroleras. A mediados de marzo, el precio del crudo de los Urales era el doble que en febrero: 90 dólares por barril frente a 45 dólares por barril”, precisó el informe del investigador Serguéi Vakulenko.

Rusia estaría perfilando sus recursos energéticos en un mercado fluctuando al alza Foto: AFP

En un panorama usual, la nación liderada por Vladimir Putin tiene dificultades para encontrar compradores de gas natural. A pesar de que su terminal Arctic LNG-2 tiene capacidad de 13,5 millones de toneladas anuales, el país solo logró exportar 1,3 millones de toneladas en 2025, a causa de las sanciones y los vacíos logísticos. Los impedimentos promovidos por la Unión Europea también limitan las importaciones de GNL ruso, pero en un mercado saturado, la situación cambia.

“Si la situación se normaliza tras unas semanas de interrupción del suministro energético procedente del Golfo Pérsico, Rusia podría obtener miles de millones de dólares adicionales”, agregó.

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Además de la apertura de mercado y la búsqueda de provisión adicional, Rusia estaría perfilando sus recursos energéticos en un mercado fluctuando al alza. A juicio del analista, “el Kremlin tiene mucho que ganar con la guerra”.

(I)

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