Estados Unidos reveló esta semana la existencia de JUMPSEAT, un programa pionero de satélites espía desarrollado durante la Guerra Fría, casi cuatro décadas después del lanzamiento de su última nave al espacio.
La Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO) desclasificó el miércoles 28 de enero detalles del proyecto, que consistió en ocho satélites de inteligencia de señales lanzados entre 1971 y 1987 a una órbita altamente elíptica, diseñada para vigilar a los adversarios del país desde el espacio.
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“El significado histórico de JUMPSEAT no puede exagerarse”, afirmó James Outzen, director del Centro para el Estudio del Reconocimiento Nacional de la NRO. “Su órbita proporcionó a Estados Unidos un nuevo punto de observación para recopilar inteligencia de señales única y crítica desde el espacio”.
La inteligencia de señales, conocida como SIGINT, se basa en la detección y descifrado de emisiones electromagnéticas, como comunicaciones militares o señales procedentes de misiles y otros sistemas de armas.
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En los primeros años de la carrera espacial, Estados Unidos utilizó satélites de vigilancia electrónica en órbita baja, como los programas GRAB y POPPY. Sin embargo, la NRO buscaba una perspectiva distinta, lo que llevó al desarrollo del llamado Proyecto EARPOP, en colaboración con la Fuerza Aérea estadounidense. El resultado fue JUMPSEAT.
Estos satélites operaban en una órbita Molniya, inclinada 63 grados respecto al ecuador, que les permitía permanecer durante largos periodos sobre regiones de altas latitudes del hemisferio norte, una ventaja clave para vigilar el territorio de la entonces Unión Soviética.
“El objetivo central de JUMPSEAT era monitorear el desarrollo de sistemas ofensivos y defensivos de armas de los adversarios”, explicó la NRO. Desde esa posición orbital, el sistema buscaba obtener información clave sobre amenazas existentes y emergentes.
El primer satélite JUMPSEAT fue lanzado en 1971 desde la base aérea de Vandenberg, en California, hoy conocida como Base Espacial Vandenberg. Según la agencia, el programa fue exitoso desde sus primeras misiones.
En órbita, los satélites lograron recopilar emisiones electrónicas, inteligencia de comunicaciones e inteligencia de instrumentación extranjera, datos que eran transmitidos a centros de procesamiento en Estados Unidos.
Siete satélites adicionales fueron lanzados en los siguientes quince años. El último, JUMPSEAT 8, despegó en febrero de 1987. No obstante, el programa continuó operativo durante décadas, ya que el último satélite no fue retirado hasta 2006, tras un periodo de funcionamiento en modo transpondedor.
Desde entonces, Estados Unidos ha desplegado múltiples generaciones de satélites de reconocimiento.
Actualmente, la NRO desarrolla una nueva arquitectura proliferada, una constelación de cientos de pequeños satélites diseñada para ser más flexible, económica y resistente a interferencias y ataques antisatélite. (I)