Rodeado de aviones de combate, en medio de un impresionante despliegue militar, el presidente francés, Emmanuel Macron apareció este jueves en la base aérea de Istres (sureste) con unas gafas de sol de aviador que causaron sorpresa y que posteriormente el servicio médico del Elíseo justificó por un derrame en el ojo derecho.

Macron se quitó las gafas durante el discurso y abordó el asunto de su ojo entre bromas: “Quiero pedir disculpas por el carácter poco estético de mi ojo. Es algo sin importancia. Puede que sea una referencia no voluntaria al ojo del tigre en este inicio del año”.

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El ‘ojo del tigre’ al que hacía referencia Macron tenía un doble sentido. Por un lado, a Georges Clemenceau, primer ministro y figura de la firmeza francesa durante la Primera Guerra Mundial, un símbolo bien elegido para un discurso de marcado corte militar.

El presidente francés, Emmanuel Macron (izq.), estrecha la mano del presidente federal suizo, Guy Parmelin (der.), antes de una reunión bilateral en el marco de la 56.ª reunión anual del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, Suiza, el 20 de enero de 2026. La cumbre de 2026, que se celebra del 19 al 23 de enero bajo el lema «Un espíritu de diálogo», reúne a líderes políticos, ejecutivos corporativos y científicos globales para abordar los desafíos internacionales. (Suiza) EFE/EPA/LAURENT GILLIERON / POOL Foto: EFE

Pero el presidente marcó un segundo referente, el de una gema, ‘el ojo de tigre’, que simboliza la “determinación”.

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En su discurso, Macron apeló al “orgullo” de las Fuerzas Armadas francesas, a las que consideró un “seguro de vida”, al tiempo que llamó a avanzar en la autonomía estratégica de Europa ante “el regreso de potencias desestabilizadoras” como Rusia o Irán, pero también contra “un discurso que a veces siembra dudas, incluso entre los aliados”, en referencia a Estados Unidos. (I)