El fallecido líder supremo de Irán Alí Jameneí tomó la “elección consciente” de quedarse en su lugar de trabajo, en Teherán, cuando sucedieron los ataques de Israel y Estados Unidos, según dijo este martes el portavoz de Exteriores de Irán, Ismail Baghaei.
“Fue una elección consciente; él permaneció en su lugar de trabajo, en el corazón de Teherán, en circunstancias en las que todos sabían que se avecinaba un ataque”, dijo en una rueda de prensa, Baghaei, según recoge la agencia oficial IRNA.
El portavoz de exteriores aseguró que no se trató de una “falta de cumplimiento de los protocolos de seguridad”, sino que Jameneí “se sacrificó por Irán” y dio “una gran lección”, pues “los líderes son los últimos en ser detenidos o asesinados, pero nuestro líder fue el primero”.
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Irán confirmó el domingo el asesinato de su líder supremo y decretó 40 días de luto oficial. La Guardia Revolucionaria, al confirmar la muerte del clérigo de 86 años, expresó en un comunicado: “Hemos perdido a nuestro gran líder y lo lloramos (....) Su martirio en las manos de los más terribles terroristas y exterminadores de la humanidad es un símbolo de su virtud”.
Tras los anuncios de los fallecimientos, un consejo formado por el presidente de Irán, Masud Pezeshkian; el jefe del Poder Judicial, Golamhosein Mohseni Eyei, y un jurista del Consejo de los Guardianes el ayatolá Alireza Arafi asumieron el liderazgo del “periodo de transición”.
El ayatolá Jameneí llevaba en el poder desde 1989, año en que asumió el cargo tras la muerte de Ruholá Jomeiní, pero desde hace casi una década corrían los rumores sobre su estado de salud. Su asesinato en el ataque, para el régimen iraní es vista como un martirio y un sacrificio por su país. (I)


