La Unión Soviética construyó el Komsomolets(K-278), su único submarino nuclear en la historia. Lo que en su momento representó un orgullo para la gigante nación euroasiática, hoy genera un peligro latente.
En su momento representó una construcción revolucionaria por la profundidad alcanzada, marcas inauditas para la época. Sin embargo, hoy se encuentra atrapado en el mar con elementos de alto riesgo.
El submarino nuclear se encuentra atrapado para siempre a 1.680 metros de profundidad en el Mar de Noruega. En su interior tiene 2 armas nucleares y un reactor que empieza a mostrar filtraciones y fallas.
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A pesar de la alarma, autoridades noruegas relacionadas a la radiación y seguridad marina enfatizan en que la situación está bajo control. Esta conclusión se desarrolla tras análisis de videos, audios y sedimentos en la zona.
Los profesionales de ambas entidades coinciden en que Moscú realizó un buen trabajo en torno a la remediación ambiental, incluso con las complicaciones políticas generadas por la caída del Muro de Berlín.
Sucesos del final de K-278
Un foco de fuego, en un inicio considerado como manejable, se convirtió en un incendio gigantesco que derivó en la muerte de 42 de los 69 tripulantes presentes en el submarino.
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El suceso de 1989 sentenció el final del submarino soviético. Sin embargo, numerosas expediciones soviéticas y rusas realizaron expediciones para evaluar los daños entre el mismo año del suceso y 2007.
Ante la evidencia de la presencia de dos armas nucleares, comprobada en 1994, las autoridades rusas procedieron al cierre de las tuberías con tapones de titanio además de recubrir zonas con el mismo material.
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La directora de los programas de Rusia para el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington, Svetlana Savranskaya, afirma que los esfuerzos rusos fueron “increíbles” a pesar de la situación país en la época.
El monitoreo constante de la situación pasó a ser tarea de Noruega en los últimos años. Funcionarios del país escandinavo emitieron alertas ante una filtración activa de material radiactivo en una tubería de ventilación.
Sin embargo, se complementó el reporte con negativas sobre hallazgos de indicios radioactivos en el entorno marino que afecten la vida de especies. Se determina que los parches rusos de 1990 siguen siendo efectivos. (I)
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