El gobierno de Donald Trump habría planteado a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, la ruptura de vínculos políticos y estratégicos con China, Rusia, Irán y Cuba como condición para reactivar la extracción y comercialización de petróleo venezolano. La propuesta tendría como objetivo que Estados Unidos se convierta en el principal socio petrolero de Caracas, según fuentes citadas por la cadena estadounidense ABC News.

De acuerdo con ese medio, Washington busca asegurar prioridad para empresas estadounidenses en la compra de crudo pesado venezolano y aumentar su influencia directa sobre el sector energético del país sudamericano. La estrategia, según los funcionarios consultados, no contempla el despliegue de tropas estadounidenses en territorio venezolano.

El senador republicano Roger Frederick Wicker confirmó a ABC News que el planteamiento responde al interés de la administración Trump en el control del petróleo venezolano. “Venezuela no puede extraer más crudo porque no tiene dónde almacenarlo ni cómo enviarlo. Los petroleros están llenos y esperan poder vender el crudo en el mercado abierto, en lugar de entregarlo a China”, señaló.

Publicidad

Hasta el momento, el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez no ha emitido una posición oficial sobre las exigencias atribuidas a Washington. No obstante, desde Caracas se ha reiterado que ningún “agente externo” dirige los asuntos internos del país, en alusión a la presencia de actores extranjeros en áreas de inteligencia, defensa y economía.

El planteamiento estadounidense se habría producido tras el operativo que derivó en la captura de Nicolás Maduro, actualmente procesado en Nueva York por cargos de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y delitos relacionados con armas automáticas. Las autoridades venezolanas calificaron esa acción como una agresión militar.

Posteriormente, Donald Trump afirmó que Venezuela entregaría entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, los cuales serían vendidos a precio de mercado. Según estimaciones citadas por la agencia AFP, el valor de esa operación podría superar los 2.000 millones de dólares. El mandatario señaló que esos recursos estarían bajo su control.

Publicidad

Desde Pekín, el gobierno chino rechazó el planteamiento estadounidense y acusó a Washington de vulnerar el derecho internacional y la soberanía venezolana. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mao Ning, sostuvo que la cooperación entre China y Venezuela se basa en el respeto mutuo entre Estados soberanos y advirtió que los intereses chinos en el país deben ser protegidos.

En la misma línea, Mao calificó la exigencia estadounidense como una interferencia en los asuntos internos de Venezuela y como un acto de intimidación para condicionar la gestión de sus recursos energéticos.

Publicidad

Durante una sesión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA), países como Colombia, Chile, México y Brasil expresaron su rechazo a la actuación de Estados Unidos en Venezuela y advirtieron que este tipo de acciones puede afectar la soberanía regional. (I)