La detención de un niño ecuatoriano de cinco años, durante una redada migratoria en Mineápolis, ha desatado una ola de indignación en Estados Unidos y fuertes críticas contra las políticas migratorias del gobierno del presidente Donald Trump.
El menor fue arrestado el miércoles junto a su padre, Adrián C., cuando ambos llegaban a su vivienda en Columbia Heights, un suburbio al norte de Mineápolis, tras regresar del colegio.
Publicidad
Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) los interceptaron en la rampa de acceso al garaje de la familia. Imágenes difundidas muestran al niño con un gorro azul con orejas de conejo y una mochila, visiblemente confundido y asustado.
Según denunció Zena Stenvik, superintendente del distrito escolar de Columbia Heights, uno de los agentes sacó al niño del vehículo y lo llevó hasta la puerta de la casa para que llamara, con el objetivo de comprobar si había más personas dentro que pudieran ser detenidas.
Publicidad
“Básicamente, usaron a un niño de cinco años de cebo”, afirmó. “Nosotros tenemos silbatos y ellos tienen armas”, dijo al criticar la actuación de las autoridades federales.
De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional, Adrián C. logró huir inicialmente a pie, dejando al niño dentro del automóvil. “Para garantizar la seguridad del menor, uno de nuestros agentes permaneció con él mientras los demás detenían a Conejo Arias”, señaló la institución.
Sin embargo, pese a que un adulto que vive en la vivienda pidió hacerse cargo del niño, los agentes se negaron y se llevaron tanto al padre como al menor.
Ambos fueron trasladados a un centro de detención en San Antonio, Texas, a casi 2.000 kilómetros de Mineápolis. Cuando Stenvik llegó al lugar tras enterarse de lo ocurrido, el vehículo aún tenía el motor encendido. Veinte minutos después, el hermano mayor de Liam regresó del colegio y encontró la casa vacía.
El abogado de la familia, Marc Prokosch, explicó que Conejo Arias tiene un proceso de asilo en trámite y que no existe una orden de deportación en su contra: “La familia hizo todo lo que debía hacer de acuerdo con las normas establecidas. No entraron al país ilegalmente. No son delincuentes”.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, defendió la actuación de los agentes y confirmó que el niño se encuentra bajo ‘tutela’ del Estado. “¿Qué se supone que deben hacer? ¿Dejar que un niño de cinco años se muera de frío?”, cuestionó, al justificar la intervención tras la huida del padre.
El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, reprochó que el gobierno federal esté tratando a niños “como criminales”, mientras en redes sociales comenzaron a circular convocatorias a una jornada de protestas contra el ICE. Se espera una manifestación en el centro de la ciudad este viernes.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, expresó su asombro ante los “abusos rutinarios” contra migrantes y refugiados en Estados Unidos y pidió “poner fin a prácticas que están rompiendo familias”.
Mineápolis es escenario de protestas cada vez más tensas desde que una mujer murió a manos del ICE el 7 de enero durante una redada antiinmigrantes. (I)