El mundo despidió gradualmente este miércoles el final del 2025, uno de los años más calurosos de la historia, marcado por conflictos como el de Gaza y el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
El presidente ruso, Vladimir Putin, aprovechó su tradicional mensaje de Fin de Año para decir a sus compatriotas que sus “héroes” militares lograrán la victoria en el conflicto en Ucrania, iniciado hace casi cuatro años.
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Por su parte, su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, afirmó que su país está a “un 10%” de alcanzar un acuerdo para poner fin a los combates.
En Sídney, la autoproclamada “capital mundial del Año Nuevo”, los preparativos de la Nochevieja han tenido, sin embargo, un sabor amargo.
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Hace apenas dos semanas, dos hombres irrumpieron en una fiesta judía en la popular playa de Bondi y mataron a 15 personas, la masacre más grave registrada en el país en tres décadas.
Una hora antes de medianoche, las fiestas se pararon para un minuto de silencio mientras el puente de la bahía de Sídney se iluminaba de blanco como símbolo de paz.
“La alegría que solemos sentir al comienzo de un nuevo año se ve atenuada por la tristeza del antiguo”, afirmó el primer ministro australiano, Anthony Albanese, en un mensaje de video.
Aun así, cientos de miles de espectadores abarrotaron el puerto de Sídney para observar las nueve toneladas de pirotecnia que se lanzaron a partir de medianoche.
Las celebraciones se esperan con ansias también en la deslumbrante Nueva York o a las frías calles de Escocia con el festival Hogmanay.
Pero será la playa brasileña de Copacabana la que verá la mayor fiesta de Año Nuevo del planeta con la llegada prevista de 2,5 millones de personas.
El evento contará con conciertos en tres escenarios, encabezados por el legendario Gilberto Gil, y un show con 1.200 drones, además del tradicional espectáculo de pirotecnia.
Labubus y robos espectaculares
2025 también fue testigo de la moda global de las muñecas Labubu, del espectacular robo de joyas en el Louvre de París o del fallecimiento del papa argentino Francisco.
El regreso en enero al poder del presidente estadounidense Trump también marcó la agenda internacional, que arrancó con una ofensiva arancelaria que sumió a los mercados en el caos.
“Nuestro país está más ‘caliente’ que nunca. ¿No es estupendo tener una FRONTERA FUERTE, sin inflación, un ejército poderoso y una gran economía? ¡Feliz Año Nuevo!”, dijo el martes en su plataforma Truth Social.
Tras dos años de guerra en Gaza, la presión estadounidense ayudó a lograr un frágil alto al fuego entre Israel y el grupo palestino Hamás, aunque los habitantes siguen tratando de sobrevivir en ese territorio en ruinas.
“Esperamos que esta pesadilla termine en 2026”, dijo Hanaa Abu Amra, desplazada en Ciudad de Gaza. “Lo mínimo que podemos pedir es una vida normal: que se restablezca la electricidad, que las calles vuelvan a la normalidad”.
En Siria, a pesar de los persistentes problemas internos, reinaba el optimismo al celebrar un año completo desde la caída de Bashar al Asad.
“No hay miedo, la gente está feliz, toda Siria está unida y, si Dios quiere (...) será un buen año para el pueblo y los sabios líderes”, declaró en Damasco a la AFP el director de marketing Sahar al Said, de 33 años, en Damasco.
Bajo la mano de Trump, Washington también ha aumentado su presencia militar en el Caribe, con numerosos ataques contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes y el bloqueo de los petroleros sancionados que entran o salen de Venezuela, en una escalada sin precedentes con Caracas.
Además, las redadas migratorias del republicano han golpeado duramente a Latinoamérica, donde millones de personas dependen de las remesas para capotear la pobreza.
“Este no es el final, este es el principio”, dijo a la AFP Pedro Gómez, indígena maya de 29 años al llegar el martes al aeropuerto de la capital guatemalteca en uno de los últimos vuelos del año con deportados desde Estados Unidos.
Mundial y misiones espaciales
El resto de América Latina también se prepara para festejar el Año Nuevo.
En Ecuador, el 2025 cierra con un nuevo récord de homicidios, en su mayoría relacionados con la violencia impuesta por bandas del crimen organizado.
Entre enero y noviembre más de 8.300 personas fueron asesinadas en Ecuador, según el ministerio del Interior.
“Espero que pueda llegar un poco de paz al país. Detrás de cada víctima del crimen organizado, de la delincuencia, hay familias enteras que sufren”, declaró Rosa Ríos, una ama de casa de 60 años que vive en la provincia de El Oro.
Ciudad de México organiza la tradicional verbena popular a la que asisten cada año cientos de miles de personas para bailar y escuchar música electrónica, en medio de la preocupación por la economía.
“La esperanza que tengo es que vengan personas a invertir, haya fuentes de trabajo, para que también los servicios de salud y los servicios a los que tenemos acceso los pensionados puedan estar en condiciones adecuadas”, dijo Enrique Flores, de 61 años.
En Argentina inquieta igualmente la economía, pero también el Mundial de Fútbol de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá, donde su selección defiende título.
“Tengo mucha fe y mucha esperanza de que Argentina vuelva a repetir esa hazaña tan grande”, dijo Celeste Meza, de 40 años, empleada de limpieza.
Además del deporte, los próximos 12 meses estarán marcados por los viajes espaciales: más de 50 años después de la última misión lunar Apolo, 2026 se perfila como el año en que la humanidad volverá a poner la vista en la Luna. (I)