El Congreso de Perú aprobó este jueves por la noche un proyecto de ley que allana el camino para incinerar el cadáver del jefe de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, que yace en una morgue desde el sábado a la espera de la polémica decisión de qué hacer con sus restos.

La norma autoriza al sistema judicial, jueces y fiscales, decidir qué hacer con el cadáver de un condenado por terrorismo que muere en prisión cumpliendo su sentencia “en caso de posible afectación a la seguridad y orden público”, según el texto.

El proyecto obtuvo 70 votos a favor, 32 en contra y hubo 14 abstenciones durante la sesión del pleno que transmitió el canal de televisión del Congreso, y aún debe ser promulgado por el Ejecutivo.

Los votos en contra corresponden a la bancada oficialista de Perú Libre, el pequeño partido regional marxista leninista que saltó al primer plano tras ganar, para sorpresa general, las elecciones presidenciales de julio con el sindicalista magisterial Pedro Castillo.

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El Congreso, que controla una alianza de derecha, debe remitir el proyecto al Ejecutivo para que el presidente Castillo lo promulgue y entre en vigencia.

“Ha sido aprobado el texto”, dijo el congresista Enrique Wong, quien dirigía el debate en ese momento.

La decisión del Congreso mete presión al gobierno, quien elude desde el sábado decidir el destino del cadáver del preso más famoso de Perú cuya cremación es solicitada por diversas tiendas políticas.

“Sigue en pie la postura del Ejecutivo: quiénes tienen que ver esto es el Ministerio Público y el Congreso, que debe demostrar qué acciones tomará”, declaró el jefe de gabinete Guido Bellido a periodistas sobre la indecisión que rodea al caso.

El alto funcionario negó versiones de prensa que afirman que el gabinete ministerial votó el miércoles contra un proyecto de ley del Ejecutivo, para cremar y arrojar al mar las cenizas de Guzmán.

“Ayer hubo infinidad de puntos a tratar, el tema no se ha abordado”, agregó Bellido, quien es también congresista del oficialista Perú Libre, un pequeño partido regional marxista lenista que saltó al primer plano tras ganar, para sorpresa general, las elecciones presidenciales con la candidatura del maestro sindicalista Pedro Castillo.

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El gobierno de Castillo había anunciado el martes que presentaría un proyecto de ley para incinerar los restos de Guzmán, pero el tema salió sorpresivamente de la agenda.

El cadáver resulta incómodo para la izquierda oficialista, algunos de cuyos integrantes fueron señalados por la oposición de ser “filosenderistas”

Según EpicentroTv, un medio de periodismo de investigación en internet, “el Consejo de Ministros rechazó por mayoría una propuesta de Decreto Supremo” que preparó el Ministerio de Justicia para la incineración del cuerpo de Guzmán”.

El cadáver de Guzmán, de 86 años, se halla en una morgue del puerto del Callao desde el sábado, cuando murió de “neumonía bilateral” en la prisión de máxima seguridad de la base naval ubicada en esa localidad, vecina a Lima, donde cumplía condena a perpetuidad desde 1992.

Sendero Luminoso causó décadas de terror, ataques y muerte en Perú

Elena Yparraguirre, viuda y número dos de la organización maoísta, había enviado el sábado desde la cárcel de mujeres de Chorrillos, donde cumple cadena perpetua, una carta a través de su abogado pidiendo a la fiscalía la entrega del cuerpo a una tercera persona para darle sepultura.

Desde su muerte, surgieron reclamos de congresistas de la derecha para ver el cadáver ante suspicacias de algunos que consideran que el presidente Castillo e integrantes de su gobierno simpatizan con Sendero Luminoso, algo que el mandatario niega de plano.

El “Pol Pot de los Andes” pasó sus últimos 29 años condenado como responsable intelectual de uno de los más cruentos conflictos en América Latina, con 70.000 muertos, según la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

Sendero Luminoso lanzó una “guerra popular” marcada por cruentas acciones terroristas entre 1980 y 2000.

Abrazó el maoísmo y los métodos del líder camboyano Pol Pot, y se formó una imagen de revolucionario duro e implacable dispuesto a ordenar masacrar a los habitantes de un poblado de los Andes peruanos en castigo por no respaldarlo. (I)