Un domingo por la mañana, sin perdir permiso, Florencia Luce levantó el telefóno y llamó a sus hermanos. “Espérenme en casa. Necesito hablar con ustedes”, les dijo.
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Desde New Jersey, Estados Unidos, donde trabaja y vive con su marido y su hija, Luce conversó con BBC Mundo. Este es un resumen de su relato en primera persona.


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Un domingo por la mañana, sin perdir permiso, Florencia Luce levantó el telefóno y llamó a sus hermanos. “Espérenme en casa. Necesito hablar con ustedes”, les dijo.