Las acusaciones, los desmentidos y las contraacusaciones se intensificaron en esta última semana del conflicto Rusia-Ucrania, centrándose ahora en la amenaza de las armas químicas y biológicas. Las declaraciones oficiales se mezclan con, lo que parecen ser, insinuaciones no verificadas en redes sociales y medios estatales.

El gobierno de Vladimir Putin afirma que Ucrania y sus aliados están desarrollando armas químicas y/o biológicas, y a su vez planeando un ataque con armas “sucias” contra ellos y sus fuerzas. El Departamento de Estado de Estados Unidos califica de “puras mentiras”, estas acusaciones del Kremlin.

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¿Cómo funcionan las armas químicas y biológicas?

Las armas químicas son sustancias químicas tóxicas hechas por el hombre que son venenosas para los humanos. Los diferentes productos funcionan de manera diferente, pero básicamente los efectos dependen de la dosis que la persona reciba.

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Entre las armas químicas se conocen el gas mostaza, el fosgeno, el cianuro, de las que se conocen que se desarrollaron a lo largo de la historia, y en las diferentes guerras en el mundo.

Estas sustancias tóxicas pueden emplearse en forma de munición, bombas de artillería, misiles o cualquier otro dispositivo que pueda contener esta arma química, reseñó EPE.

Tienden a atacar el sistema nervioso central y respiratorio de una persona, y suelen provocar la muerte. Existen diferentes tipos de agentes:

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- Los agentes nerviosos se consideran los más letales. Pueden presentarse en forma líquida o gaseosa y ser inhalados o absorbidos por la piel. Incluyen el sarín, el somán y el VX.

- Los agentes vesicantes se despliegan en forma de gas, aerosol o líquido. Estos provocan graves quemaduras y ampollas en la piel. Incluyen la mostaza de azufre, la mostaza nitrogenada, la lewisita y la oximina de fosgeno.

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- Los agentes asfixiantes afectan al sistema respiratorio e incluyen el fosgeno, el cloro y la cloropicrina.

- Los agentes sanguíneos dificultan el uso y el flujo de oxígeno a través del cuerpo. Un agente sanguíneo común es el cloruro de hidrógeno.

- Aparte de los mencionados, existen los llamados agentes antidisturbios, como el gas lacrimógeno.

A diferencia, las armas biológicas son bacterias, virus o toxinas derivadas de los seres vivos que te infectan y causan la enfermedad. Así que, es un mecanismo de acción totalmente diferente y los tipos de materiales involucrados son completamente distintos, según reseñó CNN.

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La intención es liberar un organismo vivo que pueda propagarse rápidamente —de forma invisible al principio— y causar enfermedad y muerte en humanos, animales o plantas.

Entre estas armas, se cuentan agentes como el ántrax, la toxina botulínica y los virus de la peste, el ébola y el Lassa. Aparte de la infección básica causada por ellos, hay un efecto añadido: un brote lo suficientemente grande hará que la infraestructura de una comunidad falle, sobre todo, sus hospitales.

¿Podría Rusia o Ucrania usar estas armas?

En primer lugar, las armas químicas y biológicas están prohibidas por el derecho internacional y Rusia firmó esos tratados y asegura que no tiene ese armamento. Su uso sería admitir que violó esas disposiciones desde hace muchas décadas.

La Asociación para el Control de Armas, un organismo de asesoramiento político estadounidense, afirma que cuando la Convención sobre Armas Químicas (CAQ) entró en vigor en 1997, Albania, India, Irak, Libia, Siria, EEUU, Rusia y un país que permanece en el anonimato, poseían estas armas “sucias”.

Todos los países aseguraron haber destruido sus arsenales declarados menos EEUU, que aún “tiene previsto hacerlo”.

¿Dónde y cuándo se utilizaron estas armas “sucias”?

La humanidad usó estas armas durante siglos. La evidencia arqueológica sugiere, por ejemplo, que los ejércitos de la antigua Persia utilizaron cristales de betún y azufre para combatir a las fuerzas romanas.

En 1347, se dice que las fuerzas mongolas usaron como arma cuerpos infectados por la peste en el puerto del Mar Negro de Caffa (actual Feodosia, en Ucrania). Las fuerzas rusas, por su parte, utilizaron una táctica similar, en 1710, contra la población de Reval (actual Tallin, Estonia). Mientras, en 1763, las fuerzas británicas distribuyeron mantas infectadas de viruela entre las poblaciones indígenas americanas, creando una epidemia, según reseñó DW.

Francia también usó humo contra una tribu bereber en Argelia en 1845. Y, durante la Guerra Civil estadounidense, se arrojaron botes de veneno desde globos. (I)