La Niña se debilita y Sudamérica entra en una fase climática de transición en 2026, advirtió el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) en su boletín climático de enero.
Según el organismo, el evento de La Niña, que marcó los últimos meses, comienza a perder fuerza, lo que abre paso a condiciones neutras del fenómeno ENOS durante el primer trimestre del año.
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La probabilidad de este cambio entre febrero y abril de 2026 es cercana al 90 %, y podría mantenerse al menos hasta mayo.
El informe señala que el Pacífico ecuatorial empieza a normalizarse, con una recarga de calor bajo la superficie del océano y un debilitamiento de los vientos alisios, señales típicas de una fase de transición climática.
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Este escenario podría traer lluvias irregulares y contrastes regionales. El CIIFEN prevé precipitaciones por encima de lo normal en el sur de Venezuela, Colombia, los Andes y la Amazonía de Ecuador, además del norte de Perú.
En contraste, se esperan lluvias por debajo de lo habitual en la costa ecuatoriana, partes de Perú, Bolivia, Brasil y amplias zonas de Argentina.
En cuanto a las temperaturas, los modelos climáticos proyectan valores cercanos a lo normal en el oeste de Sudamérica, pero con hasta 2 °C por encima del promedio en el este y sur del continente, lo que incluye sectores de Brasil, Argentina y el centro-sur de Chile.
El CIIFEN subraya que las condiciones neutras no implican ausencia de eventos extremos. Por el contrario, pueden favorecer fenómenos climáticos intensos y localizados, lo que exige monitoreo constante y planificación, especialmente en un contexto de cambio climático.
Este período de transición climática implica que otros sistemas atmosféricos regionales ganen protagonismo, como ondas tropicales, bajas segregadas o bloqueos de alta presión. Estos fenómenos pueden intensificar lluvias, olas de calor o periodos secos en zonas específicas, incluso sin un evento fuerte de El Niño o La Niña activo.
Para países como Ecuador, el escenario exige especial atención. Mientras la Amazonía podría enfrentar episodios de lluvias persistentes, la costa mantendría riesgos de déficit hídrico, con posibles impactos en la agricultura, el abastecimiento de agua y la gestión de riesgos.
El CIIFEN insiste en que esta fase requiere vigilancia constante, ya que la menor influencia del Pacífico puede traducirse en eventos climáticos más impredecibles y localizados. (I)