Este mes de agosto el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó el envió de buques al Caribe, cerca de territorio venezolano. La administración de Donald Trump sostiene que ejecutará operaciones contra el narcotráfico internacional, sin mencionar en ningún momento la posibilidad de invadir Venezuela.

El Ejército de Estados Unidos hizo públicas el miércoles fotografías de infantes de marina realizando ejercicios con fusiles en uno de los buques que han sido enviados al océano Atlántico cerca de Venezuela.

De acuerdo al sitio especializado Military, Estados Unidos envió tres destructores estadounidenses con misiles guiados Aegis, así como tres buques de asalto anfibio —una fuerza que abarca más de 4.000 marineros e infantes de marina—.

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En una de las imágenes publicadas por el servicio audiovisual de la Defensa se observa a dos integrantes de los marines apuntando con dos rifles durante una simulación en la cubierta del navío de ataque anfibio USS Iwo Jima, diseñado para transportar helicópteros, aviones de vigilancia costera, lanchas y vehículos de asalto.

Más de 4.000 militares, entre ellos unos 2.000 marines, además de aviones, barcos y lanzamisiles, han sido movilizados por la Administración de Donald Trump para patrullar en las aguas cercanas a Venezuela y el Caribe con el objetivo de combatir a los carteles del narcotráfico, aunque la Casa Blanca aún no confirma los motivos de la movilización.

Los buques de transporte anfibio USS San Antonio y USS Fort Lauderdale, así como los destructores USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson son parte del despliegue frente a las costas venezolanas, según la publicación especializada Military.com.

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La Misión Permanente de Venezuela ante Naciones Unidas denunció en una comunicación “la escalada de acciones hostiles y amenazas del Gobierno de los Estados Unidos de América”, y aseguró que el despliegue en el Atlántico de buques como “el USS Lake Erie, un crucero lanzamisiles, y el USS Newport News, un submarino (de propulsión) nuclear de ataque rápido”, representa “una grave amenaza a la paz y la seguridad regionales”. (I)