Las fuertes lluvias que azotan al sureste de Brasil causaron al menos 25 muertos desde el viernes en los estados de Río de Janeiro y Espirito Santo, donde equipos de rescate y limpieza trabajan de forma incesante.

El saldo de fallecidos en Espirito Santo siguió trepando y llegó a 17 la tarde de este domingo, informó en un boletín la coordinación local de Protección y Defensa Civil.

El municipio más afectado es Mimoso do Sul, una localidad de casi 25.000 habitantes ubicada en el sur del estado, donde al menos quince personas murieron por inundaciones, de acuerdo con el balance oficial, que podría continuar creciendo.

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Las otras dos muertes ocurrieron en Apiacá, otro municipio también castigado severamente por las lluvias.

Equipos de rescate intentaban auxiliar a los damnificados por la crecida de agua que generó una situación “caótica”, según describió el sábado el gobernador de Espirito Santo, Renato Casagrande.

El domingo, el nivel del agua descendió tras una noche prácticamente sin lluvias, y permitió a los socorristas acceder a zonas antes inaccesibles, dijo Casagrande en redes sociales.

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Personal de Defensa Civil Nacional y de las Fuerzas Armadas reforzaron el domingo las tareas de limpieza en las calles y la asistencia a los afectados en una decena de municipios impactados.

Los evacuados en este estado vecino a Río de Janeiro sumaban 5.200, detalla la nota oficial. En rueda de prensa, Casagrande anunció apoyos económicos para los perjudicados.

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En tanto, el temporal se cobró al menos ocho muertes en Río de Janeiro entre viernes y sábado, la mayoría por deslizamientos en la zona serrana del estado, informaron las autoridades.

Cuatro de esas muertes fueron consecuencia del derrumbe de viviendas en la turística Petrópolis, ubicada a unos 70 kilómetros de la capital estatal y escenario de una tragedia que causó 241 muertes en febrero de 2022.

La fuerza de Defensa Civil municipal advirtió de riesgos “muy altos” de deslizamientos el domingo. Las alertas por lluvias y sus consecuencias continuaban además en distintas zonas del sureste brasileño, donde las autoridades despliegan fuertes operativos para intentar contener los daños.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, se solidarizó con las familias de las víctimas y los afectados, en un mensaje publicado la noche del sábado en redes sociales.

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Tragedias como estas “se intensifican con el cambio climático”, señaló el mandatario, quien destacó los esfuerzos para fortalecer la prevención y reacción ante desastres, y puso equipos a disposición para colaborar con los gobiernos locales.

El temporal que afecta a parte de Brasil se debe a la llegada de un frente frío tras una ola de calor extremo en la región.

Esa masa impactó a mediados de la semana pasada a Rio Grande do Sul (sur) y avanzó hacia Sao Paulo y Río, antes de llegar a Espirito Santo, explicaron meteorólogos del Instituto Nacional de Meteorología (Inmet). (I)