Casi noventa años después de que su primer horno comenzara a producir hierro fundido, la planta metalúrgica Azovstal de Mariúpol, una de las mayores acerías de Europa, se ha convertido en el símbolo de la resistencia ucraniana a la invasión rusa.
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Sus instalaciones están en el sureste de la ciudad y abarcan una superficie de 11 kilómetros cuadrados.


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Casi noventa años después de que su primer horno comenzara a producir hierro fundido, la planta metalúrgica Azovstal de Mariúpol, una de las mayores acerías de Europa, se ha convertido en el símbolo de la resistencia ucraniana a la invasión rusa.