Una avalancha provocada por el desprendimiento el domingo de una parte del glaciar de la Marmolada, el mayor de la cadena montañosa de los Dolomitas, en los Alpes italianos, causó al menos seis muertos y ocho heridos.

El desprendimiento se produjo un día después de que se alcanzaran temperaturas récord en la cima del glaciar, de 10 ºC.

La portavoz de los servicios de emergencia, Michela Canova, informó en un primer momento que había cinco personas muertas, pero luego elevó el balance a “seis víctimas confirmadas”.

También indicó que había ocho heridos, pero que el balance “aún era provisional”. Dos de ellos fueron trasladados al hospital de Belluno, otro a Treviso y cinco a Trento, indicó la portavoz, sin ofrecer más detalles sobre la nacionalidad de las víctimas.

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El responsable de protección civil en la provincia de Véneto, Gianpaolo Bottacin, dijo en su cuenta de Facebook que también había “desaparecidos”.

A su vez, el jefe de gobierno, Mario Draghi, envió en un mensaje en Twitter “sus más sinceras condolencias” a las víctimas y sus familiares.

Varios helicópteros participan en las operaciones de rescate y de vigilancia, pero las operaciones se suspendieron durante la noche y se reanudarán el lunes en la mañana.

El desprendimiento “es consecuencia de las actuales condiciones meteorológicas, es decir un episodio de calor precoz que coincide con el problema del calentamiento global”, declaró a la AFP el profesor Massimo Frezzotti, del departamento de ciencias de la Universidad de Roma 3.

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“Por lo que podemos ver en las imágenes, el derrumbe ha sido importante. Se puede ver que hay mucha agua porque el deshielo se ha acelerado en los Alpes. Hemos tenido un invierno extremadamente seco, con un déficit de precipitaciones del 40 al 50%. Las condiciones actuales del glaciar son característica de mediados de agosto, no de principios de julio”, según el investigador.

Según la portavoz de los servicios de emergencia, “una avalancha de nieve, hielo y roca alcanzó la vía de acceso cuando estaban ahí varios grupos de alpinistas, algunos de los cuales fueron arrastrados”. “Aún se desconoce el número de alpinistas afectados”, añadió.

Según el departamento de protección civil de la región de Véneto, en el noreste de Italia, “todos los equipos de protección alpina de la zona fueron movilizados”.

El lugar donde se desprendió una parte del glaciar está cerca de Punta Rocca, en el camino que se suele usar para llegar a la cima.

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Fenómeno se repetirá

Según Renato Colucci, un especialista de glaciares citado por la agencia italiana AGI, el fenómeno “se repetirá” ya que “desde hace semanas, las temperaturas en las alturas de los Alpes están muy por encima de los indicadores habituales”.

Imágenes grabadas desde un refugio muestran cómo la nieve y la roca empiezan a caer de la montaña. Otras imágenes muestran el alud arrastrando todo a su paso.

En las imágenes transmitidas por el servicio de rescate alpino, se puede ver a los socorristas trabajando cerca del lugar del desprendimiento. Unos helicópteros ayudaban a trasladar a las víctimas por el valle hasta el pueblo de Canazei, no muy lejos de donde sale el teleférico que lleva a la cima del glaciar.

El trabajo de los socorristas era especialmente difícil, ya que tuvieron que extraer los cuerpos del hielo y la roca en la que yacían. También se activó una célula de psicólogos para ayudar a los familiares de las víctimas.

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A su vez, la fiscalía de Trento ha abierto una investigación para determinar las causas de la tragedia.

El de la Marmolada es el mayor glaciar de los Dolomitas, en los Alpes orientales. Situado en la provincia de Trento, da nacimiento al río Avisio y se asoma al lago Fedaia.

Según un informe del IPCC (Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) difundido el 1 de marzo, el derretimiento del hielo y de la nieve es una de las diez principales amenazas causadas por el calentamiento global, que perturbará los ecosistemas y amenazará algunas infraestructuras.

Según el IPCC, los glaciares de los países escandinavos, de Europa central y del Cáucaso podrían perder entre un 60 y un 80% de su masa para finales de siglo.

La vida tradicional de pueblos como los sami de Laponia, que se dedican a la cría de renos, ya se está viendo alterada.

En Canadá y en Rusia, el deshielo del permafrost --la capa de suelo permanentemente congelado-- está dificultando las actividades económicas. (I)